El Síndrome de Estocolmo en "La Casa de Papel": una vinculación traumática

Este trastorno, presente en personas que pasan mucho tiempo cautivas, es uno de los temas presentes en la serie española que emite Netflix. Expertos explican en qué consiste.

En la ficción, la secuestrada Mónica (Esther Acebo) mantiene una relación con Denver (Jaime Lorente), uno de sus captores. | Fuente: Netflix

"La Casa de Papel", serie que emite Netflix en América Latina, cuenta la historia del robo del siglo en España: varias personas son secuestradas por un grupo de ladrones en una fábrica de monedas. Una de las historias presentes en la serie es el romance entre algunos rehenes y sus secuestradores, como es el caso de Mónica (Esther Acebo) y Denver (Jaime Lorente). Este tipo de relación se basa en una reacción psicológica conocida como Síndrome de Estocolmo.

Se trata de una vinculación traumática que una persona sometida experimenta con su captor, en este caso, la historia de amor entre uno de los rehenes con unos de los secuestradores.

De acuerdo con la psicóloga Carmen Wurst de la ONG Centro de Atención Psicosocial (CAPS), la relación de dependencia que se crea entre la víctima y el secuestrador puede ser defectiva (por defensa) o afectiva (por afecto).

Los síntomas tienen que ver con la tensión por sobrevivir: estrés postraumático, flashbacks, desmayos, estados de shock y ansiedad. Además, en personas con vínculos de terror se paralizan las funciones cognitivas y no se puede pensar adecuadamente. Se sufre de alteraciones de memoria, confusiones y disociación.

 

CASOS Y PROCESOS CEREBRALES

La especialista pone el ejemplo de Rosario Ponce, la novia de Ciro Castillo, quien estuvo mucho tiempo perdida. “Estaba como si nada cuando la encontraron, no lloraba”, comenta. Esto es por una disociación afectiva; es decir, un alteración de los recursos de la parte cognitiva con la parte afectiva. En este caso, no se pueden procesar los afectos de la misma forma que antes. Este es un ejemplo, pero cada persona reacciona demanera diferente luego de un trauma.

Carmen Wurst atribuye estos síntomas a la hipersensibilidad de las amígdalas cerebrales. “Estas se dilatan cuando, por ejemplo, una persona escucha un ruido fuerte y en su cerebro se produce un estímulo sensorial. Esto hace que sus estímulos sean más activos y se mantenga alerta”, comenta.

El especialista Hugo Lozada, por su parte, reafirma que es la amígdala cerebral la encargada de regular las emociones. “Las mujeres la tienen más desarrolladas que los hombres”, señala. Lozada agrega que el Síndrome de Estocolmo tiene diferentes manifestaciones, una pasiva y una agresiva, y que no está comprobado que alguna de ellas sea provocada por la dilatación de la amígdala cerebral.

“Antes los inversionistas de Wall Street, cuando experimentaban este tipo de cansancio, tomaban Prozac, el conocido medicamento de la felicidad. Sin embargo, este solo puede ser recetado para personas que tienen un déficit de serotonina. En caso contrario se produce un desequilibrio. La persona podría experimentar reacciones peores que las de antes”, señaló.