Explorando los males que aquejan a Alberto Fujimori

Cáncer a la lengua, taquicardias, hipertensión y gastritis hemorrágica son algunas de las dolencias que ha reportado el condenado exmandatario de 78 años.

El expresidente Alberto Fujimori cumple una condena de 25 años de prisión efectiva.
El expresidente Alberto Fujimori cumple una condena de 25 años de prisión efectiva. | Fuente: RPP | Fotógrafo: AP

El expresidente Alberto Fujimori, con 78 años de edad, tiene un extenso registro de dolencias y enfermedades que han marcado su estadía en prisión. Lejos de la controversia de si debiera dársele o no el indulto humanitario, exploremos su historial clínico.

Hernia lumbar. El exmandatario, quien lleva preso desde el 2009, fue internado en febrero pasado por una complicación en la columna que le impidió caminar. Recientemente ha reportado que siente un fuerte dolor en la pierna derecha que le impide doblar la rodilla.

El neurocirujano Carlos Álvarez explica que una hernia comprime el nervio, provocando un dolor intenso que puede llegar hasta el dedo gordo y meñique del pie. Se trata de un cuadro clínico invalidante que se agrava con la edad.

"A los 40 puede tener hernia, pero cerca de los 80, ya no es tan simple, porque se asocia a los cuadros de envejecimiento normal de la columna y se tiene un cuadro de espondiloartrosis. Hay pérdida de masa muscular y la limitación es tremendamente mayor".

Según el especialista, se deben hacer estudios a la columna y evaluar el compromiso de los nervios, para proceder con una cirugía de descompresión de los mismos. "El reposo, el sedentarismo, es lo menos aconsejable para un anciano, se le debe ofrecer una cura rápida para que se reincorpore a sus actividades cotidianas y pueda hacer deporte. Bien atendido, se puede lograr una cura".

El expresidente sufre una hernia lumbar, que se suma al envejecimiento normal de la columna. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Andina

Hipertensión. Fujimori, que acostumbra expresarse vía Twitter, también ha comentado que le preocupa sufrir un infarto cerebral o una isquemia producto de sus continuas crisis hipertensivas.

De acuerdo al especialista, en las circunstancias descritas, los riesgos de una lesión cerebral irreversible son altas. "La hipertensión no controlada es un riesgo para la salud cerebral".

Gastritis hemorrágica. Consiste en los sangrados del tubo digestivo alto y es más frecuente en personas mayores de 65 años, además de ser otro factor de riesgo el consumo de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos y antiagregantes plaquetarios (impide los coágulos sanguíneos).

Precisamente, el condenado exgobernante dijo que ha recibido inyecciones de diclofenaco y orfenadrina para el dolor. "El usar antiinflamatorios y analgésicos, terminan generando gastritis erosiva y sangrado digestivo", anota el doctor Álvarez.

Taquicardia. Se caracteriza por un latido cardíaco rápido que se inicia en las cámaras inferiores del corazón (ventrículos). "Es una tasa de pulsos de más de 100 latidos por minuto, con al menos 3 latidos cardíacos irregulares consecutivos", precisa el portal de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.

En una situación de emergencia se tiene que recurrir a una reanimación cardiopulmonar (RCP), a la desfibrilación eléctrica para cambiar el ritmo cardíaco de vuelta a la normalidad. También se pueden suministrar medicamentos antirrítmicos (lidocaína, procainamida, sotalol o amiodarona) administrados por vía intravenosa.

El exmandatario tuvo un paso por la Unidad de Cuidados Intensivos y Cuidados Intermedios el último sábado. "No ha habido infarto, lo que hay es una insuficiencia en la válvula mitral lo que condiciona esta taquicardia", comentó Alejandro Aguinaga, médico de cabecera de Alberto Fujimori.

Cáncer. El líder histórico del fujimorismo tiene una lesión epidermoide de la cavidad oral, por la que ha tenido repetidos ingresos al Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN).

“Es un paciente portador de cáncer de lengua con recurrencias más frecuentes que hace y lo califica como un paciente de alto riesgo de perder el control de la enfermedad”, indicó Pedro Sánchez, jefe de Cirugía de Cabeza y Cuello del INEN al ser consultado por la salud del expresidente.

Su enfermedad no es terminal y fue tratado inicialmente en 1997. Ha tenido varias intervenciones médicas, que han evitado que la lesión sea más profunda.