Halloween, porque el miedo también es sano y placentero

El miedo ha sido fundamental en el proceso evolutivo del ser humano.

Aunque el miedo se suele asociar a lo malo, también es una sensación que genera placer.
Aunque el miedo se suele asociar a lo malo, también es una sensación que genera placer. | Fuente: Getty Images

La fiesta de Halloween, según su concepto original, nos desafía a entrar a un mundo oscuro, desconocido, y que nos hace pensar incluso en la muerte. Forzar una situación de miedo, no es mala idea, si consideramos que estaremos experimentando una emoción muy humana que ha sido parte fundamental de nuestro proceso evolutivo.

"Es natural y sano sentir miedo, ayuda a que las personas se integren y conozcan su lado vulnerable", explica el psicólogo clínico Christian Martínez.

El miedo nos ayuda a estar alerta y reaccionar a tiempo ante una amenaza. Aunque se le suele asociar a lo malo, también es una sensación que genera placer. "Por eso las películas de terror tienen gran éxito", destaca el especialista.

Además, una situación de peligro o riesgo genera la satisfacción de poder sobrevivir a ella. "El yo enfrentarme a algo o retarme, puede ser placentero. El narrar cómo logré huir del peligro, genera adrenalina".

La terapia de exposición o expresar las emociones en voz alta, también pueden reducir el miedo, se puede descubrir que era irracional la angustia que sentíamos hacia algo o alguien. "Una forma de enfrentar los temores es disfrazándome o burlándome de aquello a lo que le tengo miedo, como una calavera, la muerte o el diablo; lo ridiculizo, tengo el poder, saco cosas internas mías y lo proyecto en un disfraz", dice Martínez.

Es falso que alguien no le tenga miedo a nada, quizá no le tema a los miedos más comunes, como a las alturas o la oscuridad.
 
Finalmente, ten en cuenta que hay situaciones que puedes racionalizarlas. "Por ejemplo, si le tengo miedo a los fantasmas, me digo a mí mismo que no existen, que estoy protegido, que no pasa nada o prendo la luz, controlo la situación".