La anemia afecta al funcionamiento del cerebro de los niños

Cuatro de cada diez niños peruanos menores de 3 años padecen de anemia, según INEI.

Casi un millón de niños menores de cinco años tienen anemia en el Perú, según cifras de la Encuesta Demográfica y de Salud Familia 2016 (ENDES). Esta condición no solo perjudica en la salud y desarrollo de los infantes, sino también en la correcta función de sus órganos y tejidos.

Elmer Huerta, asesor médico de RPP Noticias, explica que esta enfermedad es un problema de salud pública y que entender las funciones de los glóbulos rojos puede concientizar sobre los efectos negativos de la anemia en la salud.  

“El glóbulo rojo es una célula que tiene la propiedad de que cuando pasa por los pulmones absorbe todo el oxígeno que estamos respirando. Entonces, ese glóbulo rojo lleno de oxígeno se desplaza hacia los tejidos de todo el cuerpo. Si no tenemos células que llevan el oxígeno a nuestro cuerpo, en nuestro cerebro es donde más se ve la falta de oxígeno”, comenta.

Sin anemia, mejor futuro. En un trabajo conjunto del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) y RPP se lanzó la tercera etapa de la campaña “Papeao y Apapachao” que busca prevenir la anemia en madres gestantes y niños menores de 3 años de edad.


Las cifras de casos de anemia en el país se han visto incrementadas en un 0.7%, respecto a los valores del año anterior, con la mayor cantidad de casos en menores de 3 años de zonas rurales de nuestro país como Puno, Loreto, Pasco, Huancavelica y Ucayali.

El especialista comenta que la somnolencia, palidez y falta de apetito puede ser un indicador de alerta. “Los niños, las personas con anemia presentan somnolencia, debilidad, no tienen un razonamiento adecuado por falta de oxígeno”, afirma.

Huerta comenta que existen tres tipos de anemia: por destrucción de glóbulos rojos, por pérdida de sangre mediante hemorragias y por deficiencia de hierro, siendo esta última la que más afecta a habitantes del mundo, incluyendo a los peruanos.

Desnutrición y anemia son conceptos diferentes. Mientras la anemia, con ausencia de hierro, está vinculada al agotamiento y debilidad, pero no necesariamente a falta de peso; la desnutrición es la deficiencia de ingesta de proteínas y calorías, caracterizada por un peso inadecuado.


El funcionamiento carente de los glóbulos rojos, que se registra en los bajos niveles de hemoglobina y en un diagnóstico de anemia, incrementan los riesgos de padecer infecciones y en la disminución de productividad diaria.

La alimentación es clave. El consumo de alimentos ricos en hierro a diario puede revertir el diagnóstico. Hígado, sangrecita, bazo, pescado y carnes son ideales. Para la mejor absorción se debe acompañar la porción de comida como verduras y frutas naranjas, amarillas y verdes como espinaca, zapallo, zanahoria, papaya, maracuyá, naranja, plátano, además de ensaladas.

Las menestras y granos como frejoles, lentejas, habas y garbanzos son también una fuente de hierro. El consumo de micronutrientes en bebés de más de seis meses ayuda a complementar la alimentación del menor.