La ciencia explica el efecto sanador de la fe

Existen tres mecanismos que pueden explicar el impacto positivo de la espiritualidad sobre la salud.

Aunque la ciencia es escéptica en cuanto al poder sanador de la espiritualidad, no la considera incompatible con sus estudios, descubrimientos e incluso con la mejoría de pacientes que padecen alguna enfermedad.

¿Acaso el ser humano necesita creer en algo superior? "El sentido de pertenencia a algo más grande, a una religión o a un Dios, se ve mucho en pacientes con cáncer terminal, porque les ayuda a aceptar su situación al saber que se van a encontrar con su padre, su madre o el hijo que perdieron...esa sensación de estar caminando hacia algo superior alivia muchísimo los síntomas físicos de la enfermedad", señala Elmer Huerta, asesor médico de RPP Noticias.

Si bien no hay una prueba científica sobre el poder de la fe, hay un instinto -dice Huerta- que revela una íntima conexión entre el cuerpo, la mente y el espíritu. "La meditación y la oración pueden contribuir al bienestar de una persona".

"A pesar de que es difícil demostrar que la espiritualidad puede curar una enfermedad, sin duda va a ayudar a sentirse mejor. Puede prevenir algunos problemas de salud y ayudar a sobrellevar las enfermedades, incluyendo el estrés y la muerte", agrega Huerta.

La visita del papa Francisco renueva la fe de los fieles católicos. | Fuente: Getty Images

De acuerdo al especialista, existen tres mecanismos que pueden explicar el impacto positivo de la espiritualidad sobre la salud:

1. Comportamientos saludables que son promovidos por las religiones.
2. El soporte social que consiguen los fieles en las iglesias.
3. El sentido de significado, coherencia y pertenencia que le da la religión a una persona.

Se deben seguir algunas pautas:

1. Identificar las cosas que dan sensación de paz interior, consuelo, fuerza, amor y conexión en la vida.
2. Dedicarle tiempo diario a actividades que elevan el espíritu. Por ejemplo, el servicio comunitario, el rezo, la meditación, los cantos de devoción, la lectura de libros inspiradores, los paseos, el admirar la naturaleza, el hacer yoga o practicar algún otro deporte.

Finalmente, no olvidemos que la sensación de bienestar y paz interior que muchos encuentran en la religión; otros lo hallan en la música, el arte, la conexión con la naturaleza o en la práctica diaria de los valores y principios.