La ciencia explica por qué es mejor comer lento que apurado

Comer rápido impide que el cerebro registre las señales de saciedad, por lo que se incrementa el riesgo de obesidad y de contraer el síndrome metabólico.

Los alimentos se deben masticas de 30 a 40 veces en promedio, indica el gastroenterólogo Henry Palomino.
Los alimentos se deben masticas de 30 a 40 veces en promedio, indica el gastroenterólogo Henry Palomino. | Fuente: Getty Images

Comer es uno de los grandes placeres de la vida, entonces, hay que darle el tiempo que se merece. Esa recomendación no solo beneficia a su paladar, también cuida su salud.

Según un estudio presentado en la reunión anual de la Asociación de Cardiología de Estados Unidos, la velocidad de la alimentación está asociada a la obesidad y a cinco veces más riesgo de contraer el síndrome metabólico, una condición que incrementa el riesgo de diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión y colesterol elevado.

"Comer lentamente sería un estilo de vida crucial para prevenir el síndrome metabólico", señala el cardiólogo Takayuki Yamaji, de la Universidad de Hiroshima en Japón y autor de la investigación.

Durante un periodo de 5 años fueron evaluados 642 hombres y 441 mujeres. Los participantes fueron divididos en tres categorías: alimentación lenta, normal y rápida.  

En total, 84 personas que comieron a más velocidad fueron diagnosticadas con síndrome metabólico.

Cuando se come rápido, se eleva la glucosa en sangre y hay un mayor riesgo de diabetes, señala la endocrinóloga Romyna La Rosa.
Cuando se come rápido, se eleva la glucosa en sangre y hay un mayor riesgo de diabetes, señala la endocrinóloga Romyna La Rosa. | Fuente: Getty Images

Y es que el apuro en la alimentación impide que el cerebro registre las señales de llenura, lo que conlleva a comer en exceso. "Deberían pasar 30 minutos desde que uno lleva la primera cucharada a la boca. Comer rápido es prácticamente sinónimo de comer más", explica Romyna La Rosa, endocrinóloga del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN).

De acuerdo a Yamaji, una alimentación acelerada eleva los niveles de glucosa (azúcar en sangre) y genera resistencia a la insulina.

"Mientras más rápido se coma, se genera una cantidad de insulina poco efectiva para el trabajo de llevar la glucosa al músculo, al corazón o al cerebro, entonces esta se acumula en las arterias y con el paso del tiempo se va a la sangre", comenta La Rosa. En estas condiciones, dice la especialista, hay un mayor riesgo de diabetes.

El estudio aconseja comer despacio y una alimentación consciente (mindfullness), por ende, hacerlo alejado del celular y la televisión, porque así se da tiempo de que lleguen las señales de saciedad al cerebro y -por ende- se evita la ingesta excesiva de alimentos.