La euforia y el alcohol (en exceso), una mala combinación

El descontrol puede llevar nuestras emociones al límite. Tenga en cuenta algunas recomendaciones.

El alcohol actúa en el encéfalo, lo que hace es desinhibir.
El alcohol actúa en el encéfalo, lo que hace es desinhibir. | Fuente: Getty Images

En ocasiones de euforia colectiva, como la que se ha desatado luego del triunfo 2 - 0 de Perú frente a Nueva Zelanda, y que representó nuestro pase al Mundial Rusia 2018 luego de 35 años; es difícil voltearle el rostro al alcohol, por eso, los profesionales de la salud optan por darnos recomendaciones y advertencias para evitar consecuencias que lamentar.

Empecemos por señalar que la euforia y el alcohol -en exceso- son una combinación peligrosa. ¿Por qué?

A diferencia de lo que se cree, el alcohol no es un estimulante, sino que inhibe los centros cerebrales del autocontrol.

"El alcohol actúa en el encéfalo, lo que hace es desinhibir, va a estar al límite máximo, por el mismo estado de ansiedad y de euforia del hincha, va a desinhibir la capacidad de controlar sus emociones, ahí es cuando uno actúa de una forma que no va o que no es la ideal", explica el médico de Solidaridad Salud Víctor Cabrera.

La euforia puede ser peligrosa si se bebe alcohol en exceso y hay temas personales reprimidos.
La euforia puede ser peligrosa si se bebe alcohol en exceso y hay temas personales reprimidos. | Fuente: Getty Images

Si bien la euforia es una sensación de bienestar emocional y de una alegría muy grande, puede ser peligrosa cuando se desborda si se bebe alcohol en exceso y hay temas personales reprimidos. "El peligro es que esta euforia yo la puedo sacar con rabia, con cólera, con sensación de venganza, de agredir a personas. No es por el fútbol en sí, el fútbol es un pretexto para sacar cosas negativas, lo hemos visto en barras bravas, y si a esto le aumentamos la ingesta de alcohol o drogas, va a hacer que el descontrol sea mucho más grande", señala el psicólogo clínico Christian Martínez.

El hincha debe ser consciente de sus límites. "Cuatro latas de cerveza es más que suficiente para pasar un buen momento, lo que sería lo mismo a dos o tres copas de vino o dos o tres vasitos de pisco", sugiere el doctor Cabrera.

Además, el especialista da algunas pautas: “Siempre tenga algo en el estómago, de preferencia una comida rica en grasas, para que el proceso de asimilación del alcohol sea más lento; si toma no maneje, recuerde que la muerte de una persona puede ser en un segundo solamente por un momento de euforia".