La lucha contra los opioides empieza venciendo la adicción

Prestar atención a las consecuencias de los opioides como epidemia de salud pública es importante para restringir su uso a la administración médica.

Elmer Huerta explica qué esas sustancias no permitidas pueden estar relacionadas a un medicamento aplicado a un deportista previamente.
Elmer Huerta explica qué esas sustancias no permitidas pueden estar relacionadas a un medicamento aplicado a un deportista previamente. | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Getty Images/ BackyardProduction

Una emergencia de salud pública. El gobierno de los Estados Unidos ha declarado una crisis por el consumo indiscriminado de opioides, una situación que lleva a 9 americanos a morir cada hora a causa de la adicción a estos analgésicos. Elmer Huerta, asesor médico de RPP Noticias, explica que las cifras de víctimas mortales han superado las 200 mil personas por sobredosis.

“Medicamentos como el Dicontin, OxyContin, Percocet, que se han recetado tan libremente en los últimos 30 años, han hecho que uno de cada tres usuarios quede adicto y de ahí, al no poder encontrarlo consumen heroína”, comenta.

La popularidad de los opioides se inició en la década de los setenta, como respuesta al dolor como síntoma de las enfermedades más comunes.

Huerta comenta que las cifras de sobredosis, principal causa de muerte en habitantes menores de 50 años de Estados Unidos, se vieron incrementadas con el ingreso del fentanilo, un opiáceo que tiene efectos 25 veces más fuerte que la heroína.

“La heroína está mezclada con una droga china que se llama el fentanyl, que también es un opioide. La gente está muriendo al ritmo de 9 estadounidenses por hora por sobredosis de estos medicamentos y de la heroína en la calle”, explica.

Huerta explica que el resultado analítico adverso puede dar cuenta de sustancias alojadas en el organismo y adquiridas por el consumo de alimentos. | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Getty Images/ BackyardProduction

Pero el fentanyl no es el único opioide sintético en ser adquirido en el mercado estadounidense. El carfentanyl también lo es, pese a que su acción es 5 mil veces más potente que la heroína. Y es que incluso una pequeña dosis, no superior al tamaño de pocos granos de sal, puede ser mortal.

”Estos opioides están amenazando en llegar a nuestro país. Al mismo estilo de las fábricas de tabaco, las compañías farmacéuticas buscan llevar sus productos a mercados de América Latina, Asia y África”, finaliza.

Prestar atención a las consecuencias de los opioides como epidemia de salud pública es importante para restringir su uso a la administración médica. Si bien alivian el dolor, se debe tener un uso responsable en su ingesta.