Las manos alivian el dolor y el cerebro es capaz de reconocerlo

Estudio de la Universidad de Colorado afirma que sujetar de la mano a una persona reduce los síntomas de dolor. Esto se dedujo mediante la observación de ondas cerebrales sincronizadas.

El efecto de calma en la persona con dolor es más notorio cuando quien la toma de la mano siente empatía hacia ella. | Fuente: EFE

 

Las ondas cerebrales se sincronizan cuando una persona que compadece a otra la toma de la mano. Mientras más se sincronicen, mayor será la disminución de dolor en el angustiado. Es decir, el tacto es un medio para disminuir el dolor. Así concluye un estudio realizado en la Universidad de Colorado en Boulder (CUB) con un electroencefalograma a 22 parejas.

El estudio afirma que sujetar la mano de alguien genera un efecto “analgésico”, el cual fue argumentado en dicho estudio preliminar por especialistas de la CUB y de la Universidad de Haifa.

La percepción de ondas cerebrales es la actividad de un área específica del cerebro. Estas ondas son dibujadas en un encefalograma.

“Mientras más percepción de afecto se note en la persona que tome la mano, mayor será el alivio del adolorido”, afirma la neuropsicóloga de la Clínica Internacional Patricia Cortijo.

Probablemente si no existe un lazo empático potente, tampoco se produce descenso del dolor, ya que el vínculo entre ambas personas no sería tan intenso. 

Según explica el neurólogo Danilo Sánchez, el lóbulo parietal, existen tres áreas parecidas entre sí, pero solo una de ellas atribuye un nivel al dolor. La primera es el lóbulo parietal, encargada de recibir la función sensitiva; la segunda, el sistema límbico, que recepciona la función emocional; y la tercera, el lóbulo frontal, donde se dirige la motivación, el interés y el control mental de procesos como “la regulación del dolor”.

La connotación de lo empático, de lo agradable, es el valor que uno da a nivel de los lóbulos frontales. Sin embargo, esto resulta complicado de resolver solo con un encefalograma, según el especialista. Este examen tiene muchas limitaciones para pensar que la sincronía de las ondas puede relacionarse con “la regulación del dolor”.