Sexualidad: ¿Qué es la inteligencia sexual?

Haber tenido muchas parejas sexuales no implica que tengamos inteligencia sexual.

Somos seres sexuales, es decir, nuestro relacionar se da sobre la base del ser hombres o mujeres. | Fuente: Getty Images

La sexualidad es uno de los aspectos que más nos interesa como seres humanos, más allá de lo placentero o no que puede ser para la vida de cada persona, lo es porque somos seres sexuados (nacemos con un sexo) y nuestro relacionar se da sobre la base del ser hombres o mujeres. La educación sexual interesa no solamente a los padres de familia, sino a las escuelas, las iglesias, etc. pero todo focalizado a la etapa preadolescente o adolescente.

Educación sexual en la adultez. En la adultez, se asume erradamente que sabemos todo (o casi todo) sobre sexualidad, nos cerramos en nuestras creencias y nos cuesta romper nuestros mitos, tabúes y no aceptar todo aquello que otras personas hablan de sexualidad y nos parece distinto, raro, impropio o aburrido. Ello demuestra que el sexo no satisface a todos de la misma manera y que tenemos distintas formas de cómo procesamos mentalmente nuestras habilidades para abrirnos a la sexualidad (personas con una vivencia de sexualidad más reprimida o pudorosa y otros toda la inversa a ello).

¿Qué es inteligencia sexual? Es un concepto teórico-práctico propuesto por los psicólogos Conrad & Milburn, profesores e investigadores de la Universidad de Massachussets. Según estos autores, “la dimensión erótica de cada persona está determinada por su coeficiente de inteligencia sexual que constituye una parte de nuestra capacidad intelectual, tan importante como la inteligencia emocional”. Donde la inteligencia emocional, según Goleman (1995) es la capacidad para reconocer, comprender y regular nuestras emociones y las de los demás. Ergo, la inteligencia sexual está íntimamente ligada con este otro tipo de inteligencia.

Hay una gran cantidad de hombres y mujeres que se sienten insatisfechos con su vida sexual pero varios no lo admiten. | Fuente: Getty Images

No lo aceptamos. Desde la experiencia como psicólogo y sexólogo, hay una gran cantidad de hombres y mujeres que se sienten insatisfechos con su vida sexual pero varios nos lo admiten, otros sienten que el problema es la pareja, pero cuando no reconocen que existe un problema, el no reconocerlo no les permite resolverlo. Lo más común, es que pueda deberse a temas de comunicación en pareja (miedos de hablar de nuestros deseos sexuales, tabúes, físicos, etc.) pero mucho de ello tiene como una de las causas a la represión, la falta de conocimiento y a las creencias erróneas sobre el sexo; con ello al no conocer sexualmente a nuestra pareja (por más que se tenga años juntos y sexo muy frecuente). Prueba de ello, es que a pesar que existen medicamentos para combatir la impotencia sexual, ello no ha solucionado los problemas sexuales de la pareja que hay sobre la base. Con inteligencia sexual, no se necesitaría el medicamento.

Los pilares de la inteligencia sexual. Para ser buen amante, cada uno de nosotros puede desarrollar su propia inteligencia sexual la cual se debería experimentar, descubrir, aprender y con ello mejorar la vida sexual. Todo con la exploración de nuestros deseos y nuestras necesidades sexuales. Primero focalizarse en uno mismo y luego recién en la pareja. Sus tres pilares son:

  • Educación sexual: Es fundamental tener un adecuado conocimiento de sexualidad en todos sus ámbitos pero éste debe ser científica, veraz y confiable. Las experiencias sexuales o lo que escuchamos de amigos NO ES FUENTE DEL SABER SEXUAL, hay que basarnos en investigaciones, libros y web especializadas en el tema. Es la única forma de aclarar nuestros mitos, falsas creencias, prejuicios que hemos adquirido. Importante es tener siempre una actitud positiva hacia la sexualidad y estar dispuestos a aprender y derrumbar nuestros tabúes.
  • Conocer nuestro propio sexo: Se debe averiguar qué nos atrae y excita, cuáles son nuestros deseos, gustos y necesidades sexuales. Aprender a ser sinceros con uno mismo, y con ello, ser consciente de nuestros pensamientos, sentimientos, afectos, emociones que hacen que nuestra vida sexual sea o no grata. Ello implica el aceptar nuestro cuerpo, sus formas y cambios que se van dando en cada etapa de vida.

  • Conexión sexual. Una vez que uno conoce su propia sexualidad es fundamental conocer la sexualidad de mi pareja. Importante es no ser egoísta, y para conocer a la pareja es necesario saber qué le gusta, escuchar, observar y que  su placer sea igual prioritario que el nuestro. El hecho de haber tenido muchas parejas sexuales o no haber tenido una sola NO HACE NECESARIAMENTE QUE LA PERSONA CONOZCA MÁS O MENOS SOBRE LA SEXUALIDAD DE SU PAREJA.  Por ello hacemos hincapié en la importancia de la comunicación sexual.
Muchos de los problemas en pareja se dan por falta de comunicación en el plano sexual. | Fuente: Getty Images

Una persona con una buena inteligencia sexual:

  • No tiene miedos, tabúes, falsas creencias, prejuicios ni pudor hacia la sexualidad.
  • Rompe con los estereotipos establecidos socialmente.
  • Disfruta abiertamente de su sexualidad sin sentirse culpable, siendo sexualmente activo, reafirmándose como ser sexual y como parte de su personalidad.
  • Conoce bien su cuerpo y placeres. Conoce sus deseos, sentimientos y fantasías, sin temor a  expresarlos.
  • Tiene encuentros sexuales satisfactorios y se preocupa por la satisfacción y bienestar de su pareja sexual.
  • Habla abiertamente de cualquier tema sobre sexualidad.
  • Busca ayuda profesional para potencializar conjuntamente con su pareja, pautas para disfrutar mejor su vida sexual.