Siete características de las personas realmente auténticas

Las personas auténticas suelen resultar más agradables y atractivas para los demás, no solo porque tienen una forma particular de ver al mundo, sino porque que reaccionan ante determinadas situaciones de diferente manera que el resto. La buena noticia es que uno puede aprender de sus hábitos para ser una persona más genuina.

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Todos tenemos una tendencia a valorar más a las personas auténticas y a pensar mal de aquellos a los que percibimos como "falsos".

Pero ¿a qué se debe eso? ¿acaso lo que motiva la "falsedad" no es un esfuerzo por verse más atractivo, buena gente y agradar a los demás?, ¿no deberían agradarnos más las personas que se preocupan por nuestra opinión que aquellas que por naturaleza hacen sus propias cosas, independientemente de lo que pensemos de ellas?

Suena lógico pero no es así y existen tres razones para explicarlo:

1. Somos más propensos a confiar en una persona genuina que en una "falsa" por la sencilla razón de que creemos que aquellos que son auténticos, son a la vez más propensos a ser honestos con nosotros.

2. Por lo general asociamos la genuinidad de una persona con rasgos atractivos tales como la fuerza de carácter y resistencia emocional. Además, ser una persona genuina requiere mucha autoconfianza, tenacidad y a veces hasta valentía.

3. Nos sentimos atraídos por las cualidades de unicidad e individualidad, cualidades que las personas genuinas tiene en abundancia.

"Muchos viajes de autosuperación y autodescubrimiento implican esfuerzos por vivir una vida más auténtica", explica el psicólogo norteamericano Guy Winch. En ese sentido, el especialista elaboró un artículo para 'Psychology today' en el que recomienda la adopción de los siguientes siete hábitos para ayudarte a ser una persona más auténtica.

No obstante, Winch recuerda que el equilibrio es importante, "ten en cuenta que la exageración de cualquiera de estos hábitos podría hacerte más daño que bien, así que asegúrate de ser moderado, no extremo".

Hablan lo que hay en su mente sin timidez:

Las personas auténticas se toman un tiempo para averiguar sus propias opiniones y puntos de vista sobre las cosas, y no son tímidas a la hora de compartir sus opiniones con el resto. Además, la manera en que comparten sus opiniones también importa, pues ellas se sienten cómodas al presentar sus ideas sin la expectativa de convencer a los demás de que tienen razón.

Responden a expectativas internas, no externas:

Las personas auténticas pasan tiempo pensando y explorando sobre sus propias creencias, ideales y expectativas, pues se basan en las respuestas a estas preguntas para darle una dirección y propósito a sus vidas. Desde luego que identificar tus propias ideas y creencias no es necesariamente fácil, ya que pueden entrar en conflicto con las creencias y normas de la familia, comunidades y/o cultura en la que creciste.

Encuentran y forjan su propio camino:

Ser auténtico no solo se trata de lo que dices o piensas, sino también de lo que haces y cómo estás en el mundo. Ser guiado por una brújula interna significa no tener que seguir las rutas convencionales que los otros toman para alcanzar sus metas. La gente genuina busca y descubre su propia manera de perseguir sus objetivos, aunque esto represente un riesgo de que no todos sus esfuerzos tendrán éxito necesariamente.

No se sienten amenazadas por el fracaso, lo consideran parte del viaje:

La razón por la que la mayoría de personas siguen rutas convencionales es porque son supuestamente "probadas y más seguras", y por lo tanto es más probable que lleven al éxito. Por otro lado, ir por rutas menos concurridas es más riesgoso y pueden conducir al fracaso. Sin embargo, las personas genuinas tienden a seguirlas porque no se sienten amenazados por la idea de fracasar. De hecho, consideran al fracaso como una parte integral de su viaje, una fuente de aprendizaje y una experiencia enriquecedora que les puede servir para crecer. Para ellos el fracaso es más instructivo que amenazante.

Admiten sus fallas y asumen responsabilidad por sus acciones:

Para ser honesto con tus sentimientos y opiniones debes, en primer lugar, ser honesto contigo mismo sobre tus pensamientos, creencias y comportamientos, lo que significa confrontar las malas con las buenas. Como tal, las personas genuinas son más propensas a reconocer sus defectos y carencias, a aceptarlas y asumir responsabilidad por sus acciones. De hecho, su capacidad para asumir sus fallas, errores y fracasos se extiende más allá de cómo se ven a si mismos.

No juzgan a otros:

El ser honestos con sus propias fallas y abrazar la individualidad y las diferencias, hace que las personas genuinas sean menos críticas y más aceptadoras con las personas que los rodean. Sus suposiciones sobre la complejidad humana y la renuencia a mirar a las personas a través de un lente sesgado o ideas preconcebidas les permite tener una persectiva más pura, que por lo general les conduce a tener interacciones y relaciones directas y honestas.

Tienen una autoestima muy sólida:

Tener una sólida autoestima significa tener una autoestima estable que no es ni muy alta alta ni muy baja. Los narcicistas, por ejempo, tienen el autoestima muy alta pero frágil. Como resultado de tener una autoestima sólida, las personas genuinas pueden tolerar y absorber el fracaso, la crítica, admitir sus fallas y aceptar a los demás. De hecho, el tener una autoestima sólida significa, por definición, que puedes absorver la retroalimentación negativa y positiva, y reconocer aspectos de tu carácter que podrían necesitar trabajo o mejora, sin disminuir tu autoestima.

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Posted by RPP Noticias on Viernes, 10 de abril de 2015