Convivimos con los algoritmos, así que cuidado con un cerebro a la deriva

Los algoritmos predicen nuestros gustos y preferencias en base a información que nosotros mismos proporcionamos. ¿En realidad elegimos?

Los algoritmos son fórmulas matemáticas que predicen nuestras preferencias y gustos.
Los algoritmos son fórmulas matemáticas que predicen nuestras preferencias y gustos. | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Getty Images

¿Cómo llegaste aquí? ¿Acaso navegabas en Internet y de repente apareció este artículo ante tus ojos? Es muy probable, porque los algoritmos están en todas partes, aquellas fórmulas matemáticas que predicen tus preferencias y gustos. Plataformas tan populares y masivas como Facebook, Netflix, Twitter o Google los utilizan, así que los medios de comunicación no son la excepción.

Inconscientemente, a diario interactuamos con los algoritmos. "Se alimentan de la información que las personas entregamos libremente para recibir servicios. En Facebook, por ejemplo, estamos compartiendo un montón de información con ellos, es un intercambio no monetario pero sí de datos", comenta Jorge Luis Revilla, profesor del Diplomado de Marketing Digital en la Universidad de Piura (UDEP).

¿Hay alguna manera de esquivar las sugerencias que nos ofrecen los algoritmos? De acuerdo a Revilla, habría que bloquear nuestra cuenta en Facebook pero podría tener el efecto contrario. "Cuando empezamos a bloquear y poner filtros, estamos mandando una señal para los motores de búsqueda y somos fácilmente identificables. Es como si una persona quisiera pasar inadvertida en la calle, pero lleva una máscara en el rostro".

¿En realidad yo elijo?

El éxito de Netflix radica en su bien logrado algoritmo, que sugiere a sus más de 100 millones de usuarios el contenido que les gustaría ver. Podríamos decir que si -basado en nuestros gustos- nos ponen en bandeja las mejores opciones de películas, series o artículos, entre otros, pues no está nada mal; sin embargo, hay que advertir algunos riesgos.

El éxito de Netflix radica en su bien logrado algoritmo, que sugiere a sus usuarios el contenido que les gustaría ver.
El éxito de Netflix radica en su bien logrado algoritmo, que sugiere a sus usuarios el contenido que les gustaría ver. | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Getty Images

"Nos pueden meter en una especie de burbuja, al mostrarnos lo que nos puede interesar, pero no los diferentes puntos de vista. Eso le puede pasar a alguien que le gusta el fútbol, pero no recibe ninguna información sobre surf o la persona con pensamiento de derecha que no recibirá noticias con opiniones contrarias".

Pese a todo, hemos aprendido a convivir con los algoritmos, y lo que debemos esperar es que estos sean de calidad y funcionen con el mayor de los aciertos. "Las empresas metidas en esto, ya tienen el compromiso de diseñar algoritmos inteligentes", destaca Revilla.

En Internet compartimos mucha información, es un intercambio no monetario pero sí de datos. | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Getty Images

Tampoco se trata de ir a la deriva y dejar que nuestro cerebro sea manipulado. "La capacidad de anticipar, planificar y ejecutar tareas o acciones están dadas por la función prefrontal, que regula nuestros actos. Cuando accedemos a las plataformas virtuales estamos siendo orientados por algoritmos y la accesibilidad es infinita", señala la neuropsicología de la Clínica Internacional Patricia Cortijo.

La especialista considera una ventaja tener información y la capacidad para reinterpretarla, para tomar decisiones y dar soluciones a los problemas, porque también funcionan así los algoritmos.

Pero los adolescentes y los niños son los más vulnerables, porque son más inestables y se dejan influenciar.  “Si no estoy bien claro en lo que quiero, cognitivamente voy a ser fácilmente influenciable, podemos tener sesgada la información y no ser capaces de contrastarla”, dice Cortijo.

Los científicos también apuntan a leer la mente humana, es decir, un cerebro con una amplia capacidad de desarrollo hasta que envejece. "Podrían apuntar a descifrar patologías, es decir, sanar la mente. Pero también podrían haber antivalores, en busca del control de todo, incluso de los pensamientos".