Cómo afrontar las "crisis existenciales" que nos invaden a fin de año

El inicio del nuevo año debe convertirse en un momento de introspección que nos permita replantearnos nuevos objetivos y propósitos.

Llega el fin de año y es común que las denominadas crisis existenciales se conviertan en aquellos fantasmas que nos persiguen. Un momento problemático sobre cómo estamos viviendo y cómo queremos vivir en los siguientes meses pueden llevarnos a sentir ansiedad o tristeza. Pero, ¿cómo define la ciencia este tipo de crisis?

Una crisis existencial no está relacionada solo a personas que no son exitosas, sino es un momento de introspección que nos permite replantearnos nuevos objetivos. Se puede tener todo: dinero, amor, inteligencia, pero aun así podemos toparnos con las crisis existenciales.

El psicólogo clínico Christian Martínez explica que la falta de metas claras, la duda en la autorrealización personal y los problemas cotidianos pueden llevarnos a vivir una crisis existencial.

El especialista diferencia cuatro momentos en los que nos cuestionamos sobre las razones de nuestra propia existencia, el futuro y las decisiones que tomaremos. Estas se diferencian por la edad en la que nos suceden, sin que eso signifique estos momentos de crisis aparezcan en otras edades.

“Las personas preferimos tener bajo control todos los ámbitos de nuestra vida. Una crisis existencial sucede cuando dejamos de estar bajo control y nos llevamos a preguntarnos ¿qué hago yo aquí?, ¿cuál es el sentido de mi vida?”, comenta.

¿Son beneficiosas?

Martínez explica estos momentos nos sirven para autoconocernos y reflexionar sobre qué queremos en la vida. El periodo de introspección nos ayudará a tomar decisiones en nuestra vida que pueden (o no) cambiar nuestro futuro. “Salir de nuestra zona de confort nos lleva a enfrentarnos a una nueva realidad”, comenta.

¿Cómo superarlas?

La ansiedad y la depresión pueden ser efectos negativos de estos momentos. Si siente que no puede con este episodio de su vida, que es posible que se repita durante 4 o 5 veces más a lo largo de los años, acuda al consejo de un familiar, amigo o especialista médico. A veces la respuesta llega de la mano de otras personas.