Intolerancia a la lactosa: ¿Cómo afecta este mal la salud de los niños?

Existen tres tipos de la intolerancia a la lactosa en los niños. Los padres no deben ignorar las molestias que presentan los niños al tomar leche.

La intolerancia a la lactosa puede afectar la salud estomacal del menor. | Fuente: Getty Images. | Fotógrafo: LP7

La típica escena del desayuno en que los menores de la casa no quieren tomar leche porque les ocasiona malestar en el estómago no es señal de un capricho, sino un pedido de ayuda de alguien que tiene, verdaderamente, un problema estomacal: la intolerancia a la lactosa infantil.

De acuerdo con el pediatra y exministro de Salud Abel Salinas, existen tres tipos de intolerancia a la lactosa que se desarrollan en los niños. La primera es la que se produce en bebés prematuros, la cual se da porque tienen poca producción de la enzima que degrada la lactosa, la lactasa. Este tipo de intolerancia puede permanecer toda la vida.

El segundo tipo es la denominada intolerancia a la lactosa transitoria, la cual se desarrolla solo durante una temporada que oscila entre dos y tres semanas. Este tipo de intolerancia se desarrolla, según Salinas, “cuando el niño sufre previas enfermedades infecciosas intestinales”.

Tanto las intolerancias que se dan en bebés prematuros como la transitoria son las más comunes en la población infantil peruana, según Salinas. Sin embargo, existe un tercer tipo que, si bien es categorizado por el exministro como “bastante rara”, persiste. Hablamos de la intolerancia a la lactosa hereditaria.

“Esta se produce por herencia genética. Ocasiona que el niño no produzca o tenga en mínimas cantidades la enzima de la lactasa. Es tan fuerte que incluso no puede asimilar la leche materna”, enfatizó Salinas.

La intolerancia a la lactosa no es un juego. Los padres deben estar atentos para que no le afecte al niño. | Fuente: Getty Images. | Fotógrafo: skynesher

El gastroenterólogo pediátrico de la Clínica Anglo Americana, Pedro Alarcón, señala que entre los síntomas más comunes que se pueden encontrar en un niño que padece intolerancia a la lactosa están las diarreas, los cólicos, las náuseas y el malestar estomacal.

“Estos síntomas se producen porque la lactosa ingresa por la boca, pasa por el intestino y, como no es digerida, fermenta la flora intestinal y ocasiona cólicos”, explicó el experto en salud estomacal.

Entre las recomendaciones que brinda el gastroenterólogo Alarcón a los padres de familia encontramos que lleven al niño al profesional médico y, solo si este lo ordena, le suministren leche deslactosada. Si bien la intolerancia ocasiona que el menor no soporte la leche, sí puede consumir yogurt o queso porque tienen menos cantidad de lactosa, precisó Alarcón.