El miedo a los pobres es la fobia social del siglo XXI

La aparofobia, es un término acuñado por la filósofa española Adela Cortina, y que define el rechazo a la población en estado de pobreza, una idea que  proviene de una errónea admiración de quien representa el modelo del éxito económico.

El 2017, se registraron cinco grupos de departamentos con niveles de pobreza estadísticamente semejantes. En el primer grupo se encuentra Cajamarca como el departamento con mayor incidencia de pobreza monetaria del país. | Fuente: ANDINA

El rechazo, miedo y odio hacia las personas en condición de pobreza es tan antigua como la humanidad misma. Sin embargo, aporofobia, la palabra para definirla no existió hasta el año pasado en que la filósofa española y catedrática en ética de la Universidad de Valencia, Adela Cortina, la creó.

Aporofobia viene de dos vocablos griegos: áporo que significa "pobres", y por supuesto, fobéo, que es "espantarse". A la mejor manera de Gabriel García Márquez, con el mítico pueblo de Macondo, y esa necesidad de señalar las cosas que no tenían nombre, Cortina sintió que debía crearse un vocablo para definir aquello que existía por todos lados, el odio hacia las personas en estado de pobreza.

“Necesitamos imperiosamente tener un nombre para reconocerlo (la aporofobia). Para saber dónde está, para darnos cuenta de que tenemos una tendencia para despreciar a los más débiles, no solo económicamente más débiles, sino a los más débiles en cualquiera de las situaciones”, dijo para EFE.

Tanto fue la revolución que ocasionó la creación del término “aporofobia” que incluso la Fundación del Español Urgente (Fundéu) la declaró la Palabra del Año a fines del 2017.


Perú y toda suramérica también sufre de Aporofobia. Con la migración venezolana se presenció rasgos de esta fobia. | Fuente: Getty Images.

La especialista de la península ibérica señala que esta patología social parte de una corrupción del carácter humano traducido en la admiración por los ricos, que incluso pueden tener un escaso nivel intelectual con rasgos criminales, y el rechazo por la gente con pocos recursos económicos, pero con valores morales.

Es inevitable recordar a los refugiados políticos y migrantes pobres que pueblan las costas mediterráneas de Europa, y en el caso suramericano, de la diáspora venezolana.

“La persona que es relegada, es relegada por el conjunto de la sociedad y nadie la atiende y nadie la ayuda. Con esto se debe acabar. El siglo XXI tiene que terminar con esta realidad penosa”, sostiene Cortina.

La filósofa española incide que no estamos hablando de la xenofobia porque la persona no rechaza al extranjero rico, sino al migrante pobre. No es coincidencia que durante tanto tiempo no haya existido una palabra para este tipo de discriminación psicosocial.

“La ideología (del rechazo al pobre), cuanto más silenciosa, más efectiva, porque ni siquiera se puede denunciar. Distorsiona la realidad ocultándola, envolviéndola en el manto de la invisibilidad, haciendo imposible distinguir los perfiles de las cosas”, se cita en el libro de Cotrina titulado Aporofobia, el rechazo al pobre. Un desafío para la democracia.​

Adela Cortina es la filósofa que creó la palabra "aporofobia". | Fuente: AFP.

La fobia del individualismo extremo

Jacqueeline Rojas, psicóloga social comunitaria, comenta que este tipo de fobia se explica por la historia de violencia y discriminación que siempre vivió el Perú y el resto del mundo. “Es una respuesta a la idea individualista que tenemos todavía del ser humano. Consideramos que el ser humano es único, es solo una persona individual. Y desconocemos que somos un conjunto de relaciones”, dice a RPP Noticias.

La aporofobia, de esta forma, no nos permite reconocernos como iguales y nos enseña a formular estereotipos, prejuicios contra otras personas. Esto luego nos lleva a la discriminación, agrega Rojas.

Si una sociedad padece de aporofobia es porque considera privilegios lo que, universalmente, son derechos humanos como la salud, la vivienda y la educación. Mientras la persona tenga esos privilegios, no le interesa qué le pasa al resto de la sociedad. “Mientras yo lo tenga, no me interesa qué le pasa al resto”, alerta la psicóloga Rojas, quien manifiesta que para que esta fobia disminuya debemos ser más empáticos y pensar en el colectivo.

“Combatir esta situación es darle un cambio y un giro a este paradigma de individualismo y volverlo colectivo, sistémico. Que permita todos realmente darnos cuenta que necesitamos del otro para poder desarrollar y trasformar esta realidad”.

La educación debe cumplir un papel preponderante para que las nuevas generaciones cambien de paradigma y reconozcan a sus pares como iguales, pero a la vez respeten sus diferencias. Jacquelinee Rojas la denomina una “educación democrática”.

No es una cuestión de que uno cambie y cambie el mundo, como dice la literatura de autoayuda, especifica Rojas, sino que deben cambiar todos mediante la solidaridad social.

No podemos transformar esta realidad solos, debemos transformar esta realidad con los demás”, dice Jacquelinee Rojas.