Asesinato de Stephany Flores: Ludopatía y la adrenalina involucradas

Según la psicoanalista Matilde Caplansky, preocupa la falta de control de impulsos tanto de la víctima como de su presunto homicida, el holandés Jordan Van der Sloot.
Foto: EFE
Visto desde todos los ángulos, no deja de sorprender el asesinato de Stephany Flores (21). El crimen analizado desde el punto de vista psiquiátrico, llega a involucrar a la ludopatía, considerando que tanto la víctima como el holandés Joran Van der Sloot, el presunto homicida, tenían una afición por las apuestas y eran asiduos concurrentes de casinos.

Según la psicoanalista Matilde Caplansky, preocupa además la falta de control de los impulsos, que conlleva a pensar en la adrenalina del momento y el no límite del presunto asesino.

Asimismo, remarcó esto en la actitud de la joven, que la llevó a aceptar la invitación de un total desconocido, y más aún un extranjero.

"Qué hace una chica de 21 años a las 11 de la noche caminando por las calles de Lima yendo a casinos, tomando contacto y ligando con extranjeros, en sentido de extraño, lo más ajeno a ella para irse a un hotel. Llama la atención, no hay limite", expresó en los estudios de RPP.

Explicó que en el caso del holandés la relativa tranquilidad que demostró tras ser detenido y acusado del asesinato de Stephany, se explicaría a circunstancias en las que el cerebro hace una división, al llegar a la excitación, y no conoce de límites.

En tal sentido, se supone que en este nivel, una parte de Van der Sloot ejecuta un acto agresivo y la otra se desconecta y sin más pensó que salir del país por tierra era lo mejor, por ejemplo.

Destacó en que en ambos casos se pudo presentar un caso de Ludopatía (Adicción patológica a los juegos electrónicos o de azar). "Pese a ser jóvenes, vivían en el casino. ¿Por qué más? No se comprende", anotó.

Agregó que el la ludopatía el efecto de la adrenalina es muy alto y significativo. Así, la posibilidad de perder el control total es grande.