¿Cómo saber si mi hijo tiene asma?

El asma es una enfermedad caracterizada por inflamación crónica de los bronquios, que se presenta con tos, silbido de pecho, sensación de opresión torácica y en algunos casos dificultad respiratoria,

Asma | Fuente: Getty Images

Muchos bebés y niños pequeños experimentan episodios ocasionales de sibilancias (silbido de pecho) causados por infecciones del tracto respiratorio. Sin embargo, eso no significa que tengan asma.

El asma es una enfermedad caracterizada por inflamación crónica de los bronquios, que se presenta con tos, silbido de pecho, sensación de opresión torácica y en algunos casos dificultad respiratoria, debido al estrechamiento de las vías respiratorias pequeñas. Dicho estrechamiento de la luz bronquial puede ser desencadenado por infecciones virales, condiciones ambientales como el frio, polución, ácaros del polvo, caspa de animales, pólenes, ejercicio y contaminantes de interiores (pintura, perfumes, productos de limpieza y el humo de tabaco, entre otros).

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA?

Para el diagnóstico del asma en los niños, se requiere una revisión cuidadosa de los antecedentes familiares, poniendo énfasis en antecedentes de esta enfermedad en los padres, o si el niño presenta además dermatitis atópica o rinitis alérgica.

Asimismo, el historial médico actual del niño en cuanto a la frecuencia, forma de presentación e identificación de los desencadenantes de las sibilancias es un punto clave para un diagnóstico certero.

En ocasiones, también se requieren pruebas de función pulmonar como la espirometría, para descartar otras posibles causas de los síntomas y para el seguimiento de los pacientes. Esta prueba mide el flujo y volumen de aire expulsado después de que el niño respira profundamente y exhala con fuerza, donde se confirmará si hay obstrucción bronquial reversible.

¿EL ASMA TIENE TRATAMIENTO?

Una vez diagnosticado el asma, el paciente debe iniciar medicación antinflamatoria de la vía respiratoria de forma preventiva, la cual debe ser usada de forma constante y con una técnica adecuada para disminuir la intensidad y la frecuencia de las crisis asmáticas. De esta forma, el menor podrá volver a realizar sus actividades cotidianas como ir al colegio y practicar algún deporte, con menor riesgo de presentar espasmos bronquiales recurrentes.