El ABC del acné: Todo lo que debes saber sobre este trastorno de la piel

El acné es una afección frecuente en la adolescencia y puede presentarse en promedio entre los doce y veintiún años.

El ABC del acné: Todo lo que debes saber sobre este trastorno de la piel | Fuente: Getty Images | Fotógrafo: Foto: Difusión

El acné es un trastorno de piel que se presenta desde la adolescencia. El desarrollo trae como consecuencia el crecimiento y aumento de secreción por parte de las glándulas sebáceas. Algunos adolescentes nacen con la tendencia a padecer acné por un determinado tiempo. Por ejemplo, presentar acné por cuatro años o cinco, para luego curar espontáneamente.

El médico trata exitosamente los brotes de acné, mas no revierte la tendencia. Los controles deben ser periódicos para evitar las secuelas ( marcas, cicatrices). En recién nacidos puede presentarse acné por pasaje de hormonas placentarias al torrente sanguíneo. Es una alteración que curará espontáneamente y no requiere tratamiento.

Las lesiones se localizan generalmente en la cara, pudiendo abarcar el tórax. Hay raras formas de acné inverso (glúteo). Se manifiesta por varios tipos de lesiones. Estas pueden ser inflamatorias y no inflamatorias.

Dentro de las no inflamatorias están los comedones o espinillas. Estas pueden ser cerradas o abiertas (puntos negros). Las inflamatorias se presentan como pequeñas elevaciones rojizas, pústulas (con contenido de pus) o nódulos y quistes. Para evitar la excesiva grasitud es recomendable lavarse la cara dos veces al día con un jabón suave, pero dependiendo de las lesiones, el médico podrá indicar por un tiempo algún jabón medicado.

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Es recomendable no apretar las lesiones, pues la grasa acumulada, lejos de salir, puede ser impulsada hacia el fondo, creando una reacción inflamatoria mayor, o una cicatriz..

En adultos, pasada la adolescencia, hay que investigar otras causas. Por ejemplo, exceso de cosméticos grasos, alteración hormonal, ingesta de medicamentos o vitaminas, transtorno obsesivo compulsivo, etc.

Los filtros solares y otros productos usados deben ser “no grasos” o “no comedogénicos”.