El sistema digestivo y su rol en el ciclo de nuestra vida

En enfermedades mortales y de cuidados intensivos, el intestino produce la disfunción de todos los órganos del cuerpo, a través de un proceso llamado respuesta Inflamatoria sistémica.

El sistema digestivo y su rol en el ciclo de nuestra vida | Fuente: Getty Images. | Fotógrafo: Tharakorn

El intestino es un órgano olvidado, pues la atención está reflejada siempre en el corazón y los pulmones. Como actor secundario en la obra de la vida es visto simplemente como el lugar donde llegan los alimentos y salen los deshechos.

Sin embargo, es una visión sesgada de la realidad pues las funciones del intestino son múltiples y esenciales para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo.

El intestino se encarga de recibir los alimentos y a su vez convertirlos, a través de distintos jugos (gástricos, pancreáticos y biliares), en partículas que son absorbidas y nos dan la energía necesaria para el día a día. El intestino tiene una superficie de absorción de 32 metros cuadrados equivalente al de una cancha de fútbol de tamaño máximo.

Por otra parte, el principal órgano inmunológico de nuestro cuerpo donde reside más del 70% de células de defensa, los llamados glóbulos blancos y es la principal barrera, junto con la piel, de todos los agentes infecciosos o medioambientales que nos pueden agredir al ser ingeridos a través de la boca.

El sistema digestivo y su rol en el ciclo de nuestra vida | Fuente: Getty Images

El sistema nervioso intestinal se forma desde la vida embrionaria y la continua conexión entre el cerebro y el intestino se da a lo largo de toda nuestra vida. Las fallas en esta interacción se pueden ver en enfermedades como el colon irritable, dispepsia, enfermedad inflamatoria intestinal, en las que la producción inadecuada de hormonas y neurotransmisores en el intestino afectan la función del mismo.

En enfermedades mortales y de cuidados intensivos, el intestino produce la disfunción de todos los órganos del cuerpo, a través de un proceso llamado respuesta Inflamatoria sistémica y se da la pérdida de sus funciones principales: absorción, inmunológica, neuroendocrina y de manejo de fluidos corporales.

Es esencial la prevención y el cuidado del sistema digestivo. Cuando estamos sanos a través de una nutrición balanceada, evitando alimentos proinflamatorios como las frituras y el exceso de carbohidratos, que nos llevan a la obesidad, que es en si misma un estado proinflamatorio y cuando estamos enfermos, es esencial que el intestino reciba nutrientes dentro de las primeras 48 horas de hospitalización, si el paciente no puede ingerirlos por vía oral, esta debe de ser recibida a través de sonda o por nutrición parenteral (a través de las venas).