La masturbación, el gran tabú de la sexualidad femenina

La masturbación femenina es una de las pocas prácticas sexuales sobre las que aún pesa un enorme tabú. Ocurre, pero cuando hablamos de ella lo hacemos con un lenguaje limitado, lo que hace que sea algo difícil de hablar

Masturbación femenina | Fuente: Getty Images | Fotógrafo: Simone Becchetti

La masturbación femenina es una práctica que a la mayoría de las mujeres les cuesta reconocer, pese a que casi todas la practican, se queda en el secretismo de la sexualidad femenina. Venimos a este mundo de forma natural y a través del sexo, sin embargo nos cuesta hablar de sexo. La masturbación femenina es una de las pocas prácticas sexuales sobre las que aún pesa un enorme tabú.

En los años 50 el famoso estudio sobre comportamientos sexuales del doctor Alfred Kinsey llegó a la conclusión de que el 62% de las mujeres se habían masturbado alguna vez en la vida, lo más probable es que hoy la cifra sea superior.

La masturbación ocurre, pero cuando hablamos de ella lo hacemos con un lenguaje limitado, lo que hace que sea algo de lo que es difícil hablar. Es cierto que cada vez es más habitual que las mujeres compartan su opinión sobre todo tipo de juguete sexuales, cuyo fin último no es otro que el del onanismo, pero muy pocas hablan del acto en sí, algo que contrasta con lo extendida, aceptada y visible que resulta la masturbación masculina, sobre la que los hombres hablan sin apenas sonrojo, delante de casi todo tipo de audiencias. 

La masturbación femenina ni siquiera tiene un espacio en el lenguaje coloquial, basta ver cuántas formas hay de referirse a la masturbación masculina y cuantas a la femenina: “cuando me toco ahí” es la común expresión que podemos encontrar y es casi imposible oírla en boca de una mujer.

Masturbación femenina | Fuente: Getty Images | Fotógrafo: tommaso79

Se habla poco de la masturbación femenina, se valora más el enseñar a una mujer que uno de los  propósitos de su vida debe ser el matrimonio y sin embargo, no se les habla de relaciones sexuales y menos de la masturbación. El problema es que no se habla de ello abiertamente ni de padres a hijas ni entre mujeres adultas y cuando se hace la conversación es muy poco explícita: La discusión se centra en los juguetes sexuales y en si él (refiriéndose al hombre) me hizo llegar o no, como si un orgasmo fuera todo lo que ella puede lograr, uno y solo uno. No se habla de cómo masturbarse o de que la multiorgasmia es una facultad inherente a la sexualidad femenina.  

La masturbación ocurre, pero cuando hablamos de ella lo hacemos con un lenguaje limitado lo que hace que, aunque ya no sea un tabú, sea algo de lo que es difícil hablar. Muchas mujeres por ejemplo, ocultan siempre su menstruación, que debería ser lo más normal del mundo. Esto tiene una consecuencia evidente: mientras los hombres siguen masturbándose cuando están en pareja, las mujeres dejan de hacerlo y, además, generalmente, no ven bien que sus parejas lo hagan.

La mujer, al tener los genitales ocultos, no los explora desde la infancia y cuando trata de experimentar, se las regaña. Por supuesto, el tabú en torno a la masturbación femenina es un fenómeno que viene de lejos, no en vano, es el último escollo de la represión histórica de la sexualidad femenina. “En las sociedades la sexualidad femenina ha sido siempre un tabú. En sociedades católicas por ejemplo, las mujeres, a semejanza de la Virgen María, tenían que pasar de niña a madre sin conocer el sexo y el placer quedaba relegado.

Masturbación femenina | Fuente: Getty Images | Fotógrafo: Guille Faingold

Las bondades de la masturbación femenina

La represión de la masturbación femenina no sólo es una cuestión cultural pues tiene graves consecuencias en el desarrollo de la sexualidad femenina y, por ende, en las relaciones amorosas en conjunto, la masturbación permite que la mujer se conozca a sí misma y descubra su placer. Muchas mujeres esperan que sean sus parejas las que descubran su propio placer, y es un error, porque nunca van a ser tan eficaces en su búsqueda como la propia mujer consigo misma.

Y esto no sólo tiene consecuencias en las mujeres, también en los hombres, que muchas veces se encuentran perdidos, pues no pueden preguntar a su pareja qué es lo que les gusta: parece que no son hombres si no lo saben de antemano.

La masturbación femenina puede ayudar a que disminuyan las molestias de la regla. La masturbación femenina tiene, además, importantes ventajas en el plano sanitario: el suelo de la pelvis se refuerza, lo que ayuda a prevenir el escape de orina y, por tanto, a prevenir las posibilidades de incontinencia a una edad mayor; al fortalecer la pelvis las contracciones del primer parto suelen ser más eficaces y las molestias de la regla disminuyen: el dolor puede combatirse si la mujer se masturba antes y después de ésta.

Lo bueno de los tabúes es que en cuanto se empieza a hablar de ellos, dejan de ser tabú, por lo tanto te animo a que hables de esto con la misma normalidad que cuentas qué comiste el día de hoy. Un ejercicio que puede ayudarte en esto es decir frente al espejo, “Yo me masturbo” hazlo cuantas veces necesites hasta que esa sensación de incomodidad desaparezca, después de esto estarás preparada para hacerlo con los demás.