Mi hijo se cayó y se golpeó la cabeza, ¿qué debo hacer, doctor?

Durante el crecimiento de los niños son comunes los traumatismos craneanos debido a caídas. Debemos destacar que incluso a poca altura una caída podría generar daño severo dependiendo de la edad, la superficie sobre la que se cae y la manera en que el niño cayó.

La evaluación en la sala de emergencia consistirá en determinar si hay lesión cerebral que necesite tratamiento inmediato. | Fuente: Getty Images | Fotógrafo: Pollyana Ventura

Los golpes en la cabeza de los niños son un lamentable hecho que ocurre frecuentemente durante la infancia. Generalmente dichos traumatismos no son fatales ni se asocian con daño cerebral, pero debido a que algunas veces podrían ser severos o generar daño permanente, vamos a compartir valiosa información sobre cómo actuar en estos casos.

En niños, las causas son diversas pero las más comunes son:

  • Caídas.
  • Accidentes automovilísticos.
  • Accidentes peatonales y/o bicicletas.
  • Relacionados con deportes.
  • Abuso infantil. 

Obviamente, a menor edad son largamente más comunes los traumatismos craneanos debido a caídas (55% menores de 5 años, 28% menores de 2 años). Suelen ser más severos cuando suceden en vehículos a gran velocidad, caídas de gran altura, objetos contundentes, etc. Debemos destacar que incluso a poca altura una caída podría generar daño severo dependiendo de la edad, la superficie sobre la que se cae y la manera en que el niño cayó.

Las manifestaciones clínicas son diversas, pero las más comunes son las siguientes:

  • Sangrado: la piel del cuero cabelludo posee gran cantidad de vasos sanguíneos que suelen sangrar mucho (no siempre es sinónimo de gravedad).
  • Hematoma: aumento de volumen en la zona del golpe (chichón).
  • Compromiso de conciencia (pérdida de la conciencia): aproximadamente el 5% lo presentará, usualmente por pocos segundos.
  • Dolor de cabeza: ocurre en el 45% de los casos (en niños pequeños que no pueden expresar verbalmente el dolor encontraremos llanto y disconfort).
  • Vómitos: aproximadamente el 10% los presenta luego del golpe, pero no siempre es signo de gravedad.
  • Convulsiones: menos del 1% las presenta, y de los que las presentan sólo alguno de ellos tendrán una lesión severa.
  • Conmoción cerebral: es un estado secundario al traumatismo cerebral que consiste en confusión, amnesia, dolor de cabeza, vómitos y mareos (es rara la pérdida de conciencia).
Niño | Fuente: Difusión | Fotógrafo: eli ramos

¿QUÉ HACER EN ESTOS CASOS?

Lo más importante es ir en busca de la ayuda de profesionales de la salud infantil, que en este caso la encontrarás en una sala de emergencia. No siempre vemos caer a los niños, sobre todo a los más pequeños que suelen caerse de la cama.

Es importante recordar que los bebés no poseen la capacidad de protegerse con los brazos, y que si son muy pequeños, tampoco tienen control del cuello. Puedes comunicarte telefónicamente con tu pediatra, pero si por alguna razón no te responde, igual debes ir al hospital/clínica para la evaluación inmediata.

Los siguientes signos, constituyen SIGNOS DE ALARMA que podrían avisarnos de la necesidad de acudir a la sala de emergencia, porque podrían asociarse con daños mayores:

  • Niños menores de 6 meses (siempre deben ser evaluados).
  • Vómitos recurrentes.
  • Convulsiones.
  • Compromiso de conciencia.
  • Dolor de cabeza intenso, que empeora con el tiempo.
  • Cambios en la conducta del niño.
  • Dificultad para caminar (en los más grandes).
  • Confusión o lenguaje raro.
  • Mareos que no se resuelven.
  • Sangrado o líquido transparente que sale de los oídos o nariz (podría ser más serio, aunque el sangrado nasal es muy común si se golpeó la carita).
  • Si la caída fue de gran altura (más de un metro, aunque ya hemos dicho que la altura es relativa).

La evaluación en la sala de emergencia consistirá en determinar si hay lesión cerebral que necesite tratamiento inmediato. Para tal fin, el pediatra de guardia observará a tu hijo y lo examinará buscando signos físicos de importancia. Debes describir como fue el golpe y todas las circunstancias, y cómo estaba antes y después del golpe.

No siempre será necesaria una radiografía o tomografía. La tomografía se solicita para determinar si hay sangrado dentro o alrededor del cerebro, sin embargo, esto no siempre ocurre y se debe minimizar la radiación en un niño cuando no es necesaria. Pero de ser necesaria, no dudes en permitir su realización.

Recuerda que a veces no vemos cómo cayó nuestro bebé y no sabemos si se golpeó la cabeza. En ese caso, si es pequeño (menos de 1 año, que no se puede expresar bien) es recomendable acudir a la sala de emergencia.

NIños | Fuente: Getty Images. | Fotógrafo: andresr

SE RECOMIENDA TOMOGRAFÍA SI HAY

  • Estados de inconciencia prolongados.
  • Pérdida de memoria persistente.
  • Vómitos continuos.
  • Convulsiones.
  • Dolor de cabeza incontrolable.
  • Cambios en la conducta.
  • Fractura de cráneo (al examinar o en una radiografía).
  • Fontanela abombada (popularmente llamada “mollera”).
  • Examen físico neurológico anormal (lo hace el pediatra).
  • Sangrado de oídos (o líquido por los oídos).

La tomografía es el mejor método. La resonancia magnética no es el método de elección. A veces, el pediatra considerará necesaria la observación antes de hacer el examen. Generalmente se debe observar por 4 – 6 horas luego del golpe (podría ser en la misma sala de emergencia) y según la evolución clínica verá si es necesario el examen. Podríamos decir que luego de 12 horas con buena evolución clínica, el riesgo de daño es muy bajo, así como la posibilidad de necesitar intervención quirúrgica. La observación es una muy buena estrategia que permite reducir los exámenes innecesarios.

¿QUÉ HACER EN CASA?

  • Que tu hijo descanse y repose en cama (es mejor estar echados).
  • No es peligroso que duerma, sobre todo si fue un golpe leve (igual debes observar a tu hijo por unas 6 horas).
  • Podría ser común que presente nauseas, dolor y mareos leves.
  • Para el dolor podrías darle paracetamol, pero si no le calma, es bueno que sea reevaluado.

En conclusión, podemos decir que es muy común que los niños se golpeen la cabeza, y que es más frecuente cuando son más pequeños. No te sientas culpable, porque sucede muy a menudo, y no tiene sentido buscar culpables. Sin embargo, sí es bueno establecer medidas preventivas en casa. Generalmente, la evolución clínica es favorable a corto y largo plazo, y los niños se recuperan al 100% sin secuelas.

Siempre es recomendable la evaluación por el médico de emergencia, y es pertinente la observación. Insisto en la necesidad de hacer un reconocimiento en nuestras casas buscando los peligros que no siempre son evidentes a los ojos de los adultos. Miremos todo con “ojos de niño” y gateemos la casa, buscando todos esos elementos que a mayor altura no son visibles, pero que para un niño pequeño, que gatea o camina, o que permanece sentado en el suelo, podría ser un peligro inminente.