Si me vacunaron contra el VPH, ¿puedo contraer cáncer de cuello uterino?

La vacuna protege hasta en 70% del riesgo de desarrollar cáncer en los tipos más malignos del VPH. Sin embargo, aún no es 100% efectiva.

Cáncer al cuello uterino. | Fuente: Getty Images. | Fotógrafo: Tharakorn

El cáncer de cuello uterino es uno de los cánceres más peligrosos para las mujeres, ya que no presenta síntomas sino hasta cuando está avanzado. Más aún porque no se suelen realizan pruebas como el Papanicolau, que si bien no previene, sí ayuda a detectar la enfermedad cuando está en una etapa inicial y se puede atacar de forma efectiva.

Sin embargo, desde hace unos años apareció una medida preventiva que es la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), que es la enfermedad que da pie al cáncer de cuello uterino. Los estudios realizados muestran que es una importante protección. Si una mujer ya tiene la vacuna, ésta la protege hasta en 70% del riesgo de desarrollar cáncer en los tipos más malignos del VPH. Sin embargo, aún la vacuna no del 100% efectiva, por lo cual toda mujer igualmente debería realizarse sus chequeos respectivos aun cuando se le haya proporcionado la vacunación desde niña.

En nuestro país, la lucha contra el cáncer de cérvix ha logrado resultados gracias a los programas de prevención, ya que la cifra de chequeos va en aumento, y se ha logrado una reducción en la mortalidad en los últimos años al detectarse la enfermedad en momento correcto. Pese a esto, aún se mantiene como la segunda causa de muerte por cáncer en la mujer. Por ello, es importante no bajar la guardia en los chequeos ni ante la aparición de los primeros síntomas

Virus del Papiloma Humano (VPH) | Fuente: Getty Images. | Fotógrafo: iLexx

Mayor riesgo

Entre las mujeres que portan el VPH, las que tienen más riesgo son las que presentan ciertos tipos más agresivos. También, el riesgo aumenta si la paciente nunca se realiza controles ni la prueba de Papanicolaou, ya que podría tener lesiones iniciales que si no son tratadas, a la larga el cáncer avanzará y tendrá pocas opciones de cura.

Al iniciar la vida sexual, la mujer debe realizarse dicha prueba o desde los 21 años. En un principio puede realizarse de forma anual y luego se puede espaciar hasta cada 3 años, pero no se debe dejar de hacer bajo ningún concepto.

¿Cómo se diagnostica?

Inicialmente mediante exploración ginecológica adecuada. El ginecólogo, al hacer la exploración, podrá observar si se presenta alguna lesión. En caso de encontrarla, tomará una biopsia que se examinará y tras la cual se determinará el diagnóstico.

El Papanicolaou es una de las pruebas que nos ayuda a diagnosticar lesiones premalignas, como las intraepiteliales de bajo o alto grado. Si es necesario, en otros casos se realizan biopsias con mayor extensión, como la conización donde se extrae una cuña del cérvix.

Cuando el cáncer ha avanzado ¿cuál es el tratamiento?

Ante este diagnóstico, la paciente tiene la opción de cirugía que puede asegurar una alta probabilidad de cura. En otros casos, se suele combinar el tratamiento de quimioterapia con radioterapia, logrando un excelente control de la enfermedad y curación. Si la enfermedad ya está en fase metastásica, se ofrece tratamiento de quimioterapia que puede incluir el uso de antiangiogénicos.

Lo importante, como en toda enfermedad, es actuar a tiempo, por lo que los exámenes preventivos son vitales para mantenernos saludables y tener las mejores perspectivas de curación.