Verano 2019: consejos para prevenir enfermedades y accidentes de niños en las piscinas

Los ahogamientos, la conjuntivitis y la radiación solar son distintos tipos de peligros para la salud de los niños que asisten a una piscina.

Los niños se exponen a varios peligros si no toman precauciones cuando van a la piscina. | Fuente: Getty Images. | Fotógrafo: FatCamera

La piscina es uno de los lugares más visitados por nuestros niños en el verano, y es donde pasan horas interminables de diversión. Sin embargo, es importante conocer las medidas preventivas que debemos adoptar para evitar los peligros que ésta puede acarrear. En este sentido, vamos a ordenar dichos riesgos y comentaremos sobre los más importantes.

ACCIDENTES EN LA PISCINA

El ahogamiento es una causa importante de muerte accidental en niños menores de cinco años, y lo es mucho más frecuente en niños menores de dos años. Los accidentes pueden darse en piscinas públicas (clubes, hoteles, etc.) o en la piscina de casa. Los niños menores de cinco años suelen ingresar silenciosamente y a escondidas a las piscinas, lográndolo en tan sólo 30 segundos, por lo que una situación de peligro podría presentarse en el momento menos pensado.

Es importante no dejar sin supervisión a los niños en la piscina, o cerca de ella, idealmente dicha vigilancia debe darse por personal entrenado (salvavidas). Si un niño se pierde, el primer lugar donde debemos buscar es el agua, cada segundo es valioso. Todos los juguetes que se usan en el agua deben ser retirados cuando ya nadie está en la piscina, pues los niños tendrán gran curiosidad por alcanzarlos en la superficie y pueden caer. No debemos utilizar aparatos eléctricos cerca, ni juguetes o dispositivos con ruedas, como triciclos o bicicletas.

Los niños menores de cinco años deben entrar al agua con sus padres, o adultos a cargo, y nunca a piscinas profundas. No usemos dispositivos de “salvavidas” que no estén certificados para su uso, y aunque suene raro, es importante tener siempre un teléfono celular cerca para pedir ayuda.

Las piscinas de casa deben tener una cerca, sin embargo, no es una medida infalible de protección, igual debemos mantener la supervisión constante. Los cobertores de piscinas aumentan la seguridad, sin embargo, jamás deben bañarse si el cobertor está puesto o a medio poner, ya que esto aumenta considerablemente el riesgo de ahogamiento. No es exageración pensar en tomar cursos de reanimación cardiopulmonar de niños y adultos.

Un niño puede aprender a nadar desde los cuatro años. | Fuente: Getty Images. | Fotógrafo: Imgorthand

LAS CLASES DE NATACION, PREVIENEN ACCIDENTES?

La edad ideal para enseñar a nadar a un niño es a partir de los 4 años, sin embargo, la capacidad de hacerlo dependerá de cada niño, ya que todos desarrollan a velocidades diferentes y cada quien va a su ritmo, y esto es normal.

Las clases introductorias de piscina para bebés tienen como objetivo generar diversión, promover apego con los padres, incentivar actividades motoras y sensoriales, perder el temor al agua, entre otros objetivos. Sin embargo, no existe evidencia que sea una actividad que proteja contra accidentes por ahogamiento, por lo que no debemos adoptar conductas de excesiva confianza cuando nuestros bebés han recibido estas clases.

En mayores de un año, si está demostrado que disminuye el riesgo de ahogamiento en los niños que han recibido instrucción, sin embargo, jamás debemos estar 100% confiados.

La supervisión constante es la clave, idealmente mantener una distancia con nuestros niños pequeños no mayor a la longitud de nuestro brazo.

SEGURIDAD DE LA CALIDAD DEL AGUA

Enfermedades recreacionales asociadas con el agua, son aquellas que se pueden producir al entrar en contacto con la misma, a través de la deglución, respiración o contacto directo. La más común es la diarrea debido al agua contaminada con gérmenes patógenos. También se describe infecciones del oído, siendo la otitis externa una afección muy común durante el verano asociado con las actividades recreacionales o deportivas en las piscinas.

Otra de las infecciones que se presentan con relativa frecuencia es la conjuntivitis, incluso la irritación ocular por la concentración del cloro. Ambas patologías pueden ser prevenidas a través de la utilización de tapones o auriculares y el uso de lentes de natación. Se describen también casos de parasitosis en piscinas sin los cuidados adecuados.

El cloro que se utiliza en las piscinas mata a casi todos los gérmenes, sin embrago, el cloro no actúa inmediatamente, toma algunas horas, razón por la cuál es agregado por las noches. Al amanecer el agua estará limpia y durante el día el cloro se irá evaporando. Si somos los primeros en ingresar, con seguridad estaremos nadando en agua limpia, pero poco a poco durante el transcurso del día, y según las prácticas de higiene adoptadas con los niños pequeños, incluso adultos, podría aumentar el riesgo de contaminación.

Debemos mantener conductas de higiene saludables al usar piscinas con nuestros niños, las cuales consisten en: No entrar si el niño tiene diarrea, no entrar si tiene heridas abiertas, no tragar agua (difícil en niños pequeños), darse una ducha antes de entrar, cambiar los pañales frecuentemente, y hacerlo lejos de la piscina en lugares apropiados (no hacerlo en el borde de la piscina).

También es necesario llevar a los niños al baño cada vez que sea necesario, que sepan que pueden y deben hacerlo; buena higiene de la zona perineal (anal y genital) de los bebés antes de entrar al agua, porque siempre hay restos fecales imperceptibles.

La radiación solar puede afectar a los menores de edad. No se recomienda llevar a la piscinas a menores de 6 meses. | Fuente: Getty Images. | Fotógrafo: grandriver

CUIDADOS PREVENTIVOS CONTRA LA RADIACIÓN SOLAR

Como es de conocimiento general, los daños secundarios a la exposición a la radiación ultravioleta (UVR) son devastadores, y lo son más a menor edad. Generalmente, pasamos horas en las piscinas, y lo hacemos en las horas de mayor radiación.

Siempre me preguntan los padres sobre el “mejor protector solar”, y mi respuesta es siempre la misma: “El mejor protector solar se llama sombra, techo y sombrilla”, quiere decir que la primera y mejor medida de protección es evitar la exposición, sobre todo en horarios de alto riesgo.

Mantenernos en la sombra siempre que sea posible es una conducta responsable y recomendada. En segundo lugar, debemos recordar que la radiación es muy alta entre las diez de las mañana y las cuatro de la tarde, lo que nos da opciones para disfrutar del mar o las piscinas con más tranquilidad antes y después de ese intervalo.

En menores de 6 meses, se recomienda evitar la exposición solar siempre. Además, vestir a nuestros bebés con ropa ligera, pero de mangas largas en brazos y piernas, de preferencia ropa con protección UV. También deben usar sombreros claros de ala ancha, y con coleta que proteja la nuca.

Existen ya lentes de sol para lactantes, que se adecúan a su cara y son regulables (deben tener 97-100% de protección UV). Normalmente, no utilizamos protectores solares en menores de 6 meses, sin embargo, en situaciones extremas en las que por alguna razón es inevitable la exposición, existe protectores solares para usar en áreas pequeñas, como la cara o las manos, pero no debe ser de uso regular.

En niños de más de 6 meses debemos usar los protectores solares tanto en los días soleados como en los nublados, idealmente con factor de protección solar (FPS) de 15 o más. Debes aplicarlo al menos cada 2 horas, y luego de bañarse o sudar mucho. Recordemos que la arena, el agua (y la nieve) reflejan los rayos UV y podemos sufrir quemaduras aun estando bajo sombra.

Debido a la energía de los niños, al jugar en la piscina, podrían lastimarse. | Fuente: Getty Images. | Fotógrafo: skynesher

TRAUMATISMOS

Siempre existirá la posibilidad de traumatismos en los niños, y el riesgo aumenta cuando están jugando. El riesgo es mayor cuando son varios niños, y mucho mayor si estos juegos se dan en el agua o en sus alrededores. La supervisión sigue siendo la base en el cuidado, pero también debemos evitar que corran sobre superficies duras y húmedas, o peldaños, bordes, entre otras.

Una de las causas más comunes de traumatismos son los saltos hacia la piscina, ya sea desde el borde o desde un trampolín. Se puede producir múltiples daños en el organismo, por lo que la idea es adoptar conductas preventivas antes de que dichos incidentes sucedan. Idealmente, se debe evitar que jueguen a saltar a la piscina, pero si lo van a hacer, deben ser los pies los primeros en tener contacto con el agua. Debemos extremar cuidados con los bordes de la piscina ya que pueden generar traumatismos craneanos severos.

En conclusión, la diversión en el verano es posible y siempre es una época de mucha felicidad y libertad. Evitemos momentos tristes manteniendo medidas preventivas de seguridad en nuestras familias, clubes o grupos de amigos. Compartamos con los demás lo que sabemos, porque el vecino o amigo podría ser tu salvador o el de tu hijo. Tratemos de aprender reanimación cardiopulmonar, y tengamos siempre un plan de contingencia frente a los accidentes.