Abortos espontáneos: ¿me puede pasar a mí?

Un mito frecuente es que los golpes en el abdomen o caídas podrían provocar abortos espontáneos. Sin embargo, ya está demostrado que no es así. Si un bebé se encuentra en buenas condiciones, no va a ocurrir eso.

Feto | Fuente: Getty Images

Una vez que confirmamos un embarazo, ya sea con una prueba en orina o en sangre, muchas veces la primera reacción es la de querer contarle a todos, familia, amigos… ¡al mundo entero! Pero en algún momento hemos escuchado que es mejor esperar que pasen los tres primeros meses. Y si nos acercamos a consulta médica, lo primero que nos solicitan es una ecografía. ¿Por qué tanta precaución?

PÉRDIDAS ESPONTÁNEAS

Por definición, el aborto es la pérdida de un embarazo antes de las 22 semanas o de un bebé con un peso menor a los 500 gramos. En realidad, sabemos que alrededor de un 10% a 20% de los embarazos tempranos pueden terminar en abortos espontáneos. De éstos, el 85% se dan antes de la semana 12.  Es por eso que se les recomienda a las pacientes esperar un poco antes de informar sobre la gestación.  En algunos casos las pérdidas se dan antes de saber que hay un embarazo, se mencionan estudios con porcentajes entre 13 y 26%.

¿Qué origina los abortos? ¿Por qué me ocurrió? ¿Si hubiera hecho reposo no hubiera ocurrido esto? La respuesta no es sencilla.  Aproximadamente el 50% de las veces las pérdidas se dan por problemas cromosómicos. El mecanismo de mezcla de la carga genética de mamá y papá es tan delicado, que una pequeña falla puede generar embarazos que no son compatibles con la vida, y por tanto la naturaleza no permite que se sigan desarrollando.  En otras ocasiones se producen malformaciones por exposición a sustancias que generan alteraciones en los bebés. 

Un mito frecuente es que los golpes en el abdomen o caídas podrían provocar pérdidas. Sin embargo, ya está demostrado que no es así. Si un bebé se encuentra en buenas condiciones, no va a ocurrir eso.

Otra causa de pérdidas son los procedimientos invasivos, como muestra de vellosidades coriónicas o amniocentesis, que son necesarios en ciertos casos seleccionados.  Se les debe explicar a los papás que es una posible complicación para que se puedan evaluar los riesgos y beneficios en cada caso.

En otros casos, menos frecuentes, la mamá puede tener alguna alteración a nivel del útero que no permita el desarrollo del embarazo, o algún tipo de infección o enfermedad, como problemas endocrinológicos, de trombosis, alteraciones del sistema inmune.

Sin embargo, en un porcentaje de pacientes no se puede determinar la causa.

Aborto | Fuente: EFE

¿ME PUEDE PASAR A MÍ?

Existen algunos factores de riesgo que pueden aumentar el riesgo de abortos. Uno de los más importantes en mujeres sanas es la edad, aumentando el riesgo de entre 9-17% en pacientes entre 20 y 30 años a 80% a los 45 años, y es un factor que ya no se puede corregir.

Se mencionan otros factores de riesgo, aunque la relación con las pérdidas no es tan clara. Estos son los abortos previos, fumar, ingesta de alcohol, uso de cocaína, uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINES), pesos maternos extremos, hipertensión.

Es por esto que, al acudir a un primer control, si no cuentas con ecografía que confirme que el embarazo está bien, tu médico la va a solicitar. También va a hacerlo si presentas sangrado vaginal.

Si presentas una pérdida una sola vez es probable que no sean necesarios realizar más estudios, pero si se repite, ya tu médico te indicará si es necesario hacer pruebas y cuales realizar.