Cuando el alcohol rompe con la armonía del hogar: ¿Cómo es afectada la familia y qué puede hacer?

La convivencia con un alcohólico puede provocar en la familia trastornos emocionales en su lucha por sacarlo de la adicción. Expertos explican a RPP cómo afrontar este problema.

El alcoholismo afecta la vida emocional, familiar y laboral de la persona. | Fuente: Andina

“Soy José, tengo 37 años, estudié gastronomía, pero no terminé la carrera. Bebo desde los 15 años. Una mañana de diciembre desperté en la sala con un horrible dolor de cabeza, como tantos otros fines de semana claro; pero esta vez me pasó algo que nunca olvidaré. Tenía sangre seca en la ceja y mi pómulo estaba recontrado hinchado. Tengo una cara espantosa. No recuerdo cómo rayos me hice esto, me dije en ese momento. Toqué la puerta de mi mujer, pero no abrió, solo repetía que estaba harto de mí, que la dejara en paz, que mi manera de beber la estaba enloqueciendo. Esa mañana ella agarró sus cosas y se fue. La perdí y me perdí”.

Él ahora vive solo en un pequeño apartamento en el distrito limeño de Chorrillos y asegura haberse sentido por un buen tiempo derrotado, sin objetivos, sumido en la más absoluta tristeza tras la ruptura con Cristina, con quien tenía 5 años de relación y hasta planes de matrimonio. A pesar de que asiste a terapia una vez a la semana, admite haber sufrido recaídas y trata ahora de recuperar el rumbo de su vida.  

Así como José, hay un 1'700.000 peruanos que también son adictos al alcohol, según el último estudio del Centro de Informacion y Educacion para la Prevencion del Abuso de Drogas (Cedro). Mucho se habla de ayudar al adicto, pero poco de la familia que carga sobre los hombros el peso secreto de la impotencia, la frustración, la tristeza, la culpabilidad y tal vez la creciente desesperación de escapar de un hogar donde la convivencia se ha vuelto casi imposible.

“Puede generar cualquier tipo de trastorno emocional, dependiendo de la persona que lo reciba, hay quienes tienen distintas herramientas psicológicas, resiliencias u otro tipo de soporte o ayuda. Igual es difícil, porque te puede disparar ataques de pánico, depresión y trastornos de la ansiedad”, asegura el psicólogo clínico Franco Granthom en una entrevista con RPP sobre los efectos de convivir con una persona alcoholica. 

¿Qué vas a escuchar a veces?, se pregunta el psicólogo Víctor García Raez, experto en adicciones. Explica que cuando el adicto no toma es una buena persona, trabaja, estudia y apoya económicamente a la casa; pero el problema es cuando toma, ya que se vuelve agresivo; esto debido a que la parte neurológica se afecta.

El alcohol es un depresor del sistema nervioso que desgasta las capacidades cognitivas, intelectuales y emocionales de la persona, generando una drástica configuración de su personalidad. La persona puede adoptar un comportamiento destructivo, infantil y hasta patético, que acarrea sufrimiento en la familia.

La familia necesita soporte emocional. | Fuente: Andina

¿Qué puede hacer la familia?

Uno de los principales obstáculos en la lucha por restablecer la paz en el hogar es la negación o cuando la familia se vuelve cómplice o normaliza el comportamiento destructivo del adicto. “Como niego que hay un problema, defiendo al consumidor o refuerzo la conducta del consumidor”, asegura García Raez. 

1. Aceptar el problema y ser firmes 

“Lo primero es ser firmes, poner normas claras, rescatar los valores familiares que existían antes del abuso de bebidas alcohólicas. Al ser firmes, llega el consumidor borracho a casa, y le dicen no te voy a dar permiso ni plata, estas castigado un mes, te quito la llave de la casa”, citó un ejemplo de cómo actuar.

"Lo mejor es que aprendan a afrontar este problema, lo que vinieron haciendo no funcionaba (en referencia a la estrategia que empleó la familia para abordar el alcoholismo), no lo saben, no lo aprendieron. La familia debe asistir a terapia para afrontar estos serios problemas y cambiar sus propios esquemas", añadió.

2. Buscar ayuda: Asociaciones y centros de salud mental

Según el Ministerio de Salud, hay 97 centros comunitarios de salud mental a nivel nacional que brindan asistencia al adicto y a la familia. En el caso de centros de rehabilitación, los especialistas sugieren que la familia debe asegurarse que estos lugares cumplan con disposiciones de seguridad que establecen las municipalidades. La parte espiritual es importante y debe ser acompañada de la salud mental con profesionales acreditados. 

Si un miembro de la familia está expuesto a situaciones de peligro por violencia y ha hecho hasta lo inagotable por ayudar sin resultados concretos, es recomendable alejarse del ambiente tóxico y buscar un lugar que le garantice su seguridad emocional.

Relación de centros de salud mental comunitarios:

En el Perú, los hombres más que las mujeres están involucrados en problemas de alcoholismo. | Fuente: i Stock | Fotógrafo: Denia Fernandez

 ¿Esperar a que toque fondo?

No es recomendable esperar a que el adicto llegué a una situación extrema para actuar. Los especialistas recomiendan la prevención desde una correcta educación. Esto pasa por preguntarse: ¿cómo le va a mis hijos en los estudios?, ¿cómo les va en el trabajo?, ¿cómo es la relación con los padres?, ¿quiénes son sus amistades? y ¿respeta las normas de la casa?.

“Todo va a depender de cuál es la educación que recibe la persona, voy a reducir mucho los riesgos si eduqué a mis hijos correctamente. Si yo inicio el proceso para ayudar a mi familiar tengo que verlo como algo que va a tomar tiempo. Este proceso va a tomar tiempo y cada familia tiene su propio tiempo, esto va a aliviar la frustración. Es importante poner límites, tú llegas a esta hora y nadie te va abrir la puerta”, insiste García Raez.

Uno de los últimos estudios epidemiológicos de Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida Sin Drogas (Devida) arrojó que el consumo de drogas comienza, por lo general, a los 11 años. Un 80% de los consumidores son hombres y un 20% mujeres. El mayor porcentaje va desde la adolescencia hasta la juventud, entre los 17 hacia los 25 años.

Grupos Al Anon 

Los Grupos Al Anon son una comunidad paralela a Alcohólicos Anónimos que brindan un programa que consta de doce pasos para la recuperación de la familia afectada por la persona que bebe. Actualmente, están en 110 países. No tiene alianzas con ninguna secta, religión, institución ni entidad política. 

Viviana asiste desde hace 20 años a un Grupo de Al Anon en Lima y compartió con RPP su testimonio. “[El grupo] me ayudó a salir del aislamiento donde estaba, trataba de resolverlo yo sola, porque me daba vergüenza; no quería aceptar que el problema era grave, este grupo me ayudó a tener otras opciones para resolver lo que estaba pasándome". 

“A través de los doce pasos voy analizando cuales son mis fortalezas y mis debilidades, ¿porque estoy así?, nunca me he visto a mí misma, porque siempre he estado mirando a otra persona; pero allí me detengo a verme, me veo como persona afectada; no estoy sola, el equipo me ayuda, entonces eso me da alivio y me da esperanza: veo a otras personas que tienen opciones y no dejan de perder sus objetivos personales”, comentó.

Vivir con la angustia de no saber dónde está, a qué hora llegará y si le habrá pasado algo malo. Enojarse por su conducta irracional y tratar de controlar su vida. Si la familia se ve envuelta en estos sobresaltos no tenga miedo de pedir ayuda.

Te sugerimos leer