El suicidio se previene luchando también contra la depresión

Este 10 de setiembre se celebra el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, con el objetivo de reducir, los altos índices de autoeliminación.

El cuidado de la salud mental es clave para evitar futuros cuadros de depresión, una epidemia que afecta a un millón 700 mil peruanos, según cifras del Ministerio de Salud (Minsa). Pero no solo eso, esta condición puede llevar al falso pensamiento del suicidio como la única salida para superar los problemas.  Prevenirlo es clave.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los casos de autoeliminación son más frecuentes en personas de entre 15 y 44 años. La psicoterapeuta de Clínica Internacional Liliana Tuñoque comenta que los adolescentes son una población en riesgo y es a ellos a quienes se debe dirigir las campañas de salud mental preventiva.

“Creo que es muy preocupante el sector básicamente de nuestros adolescentes, porque están en una etapa difícil, de cambios, a nivel físico y emocional, en la búsqueda de una propia identidad”, afirma.

El psiquiatra Humberto Castillo, director del Centro de Investigación y Desarrollo de Salud Mental de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, explica que las personas con problemas de abandono, principalmente en la niñez; depresión o abuso durante la infancia son víctimas potenciales de suicidio. El acoso escolar, la violencia en el hogar y decepciones amorosas también pueden influir.

“Hay muchas formas de depresión, hay muchos problemas de ansiedad, hay muchos problemas de inestabilidad emocional que pueden llevarnos a estos pensamientos o intentos de suicidio y, eventualmente, que se cometa un acto suicida”, sostuvo.

Las causas muchas veces no responden a lo que una persona cree, sino que forman parte de nuestra estructura mental. “Las causas del suicidio tienen que ver con emociones muy dolorosas, generalmente dentro de estas, la primera causa es la depresión, que es una enfermedad del ánimo, es una de las primeras causas, explica más del 80% de los suicidios”, comentó.

La depresión no distingue edad, género, ni mucho menos estatus económico ni social. “La depresión es una enfermedad en la que las personas sienten que las cosas ya no le significan algo importante, que no se pueden conectar con las oportunidades de la vida, que en su mente, en su mundo interior resuenan las cosas malas, las adversidades, las amenazas, los riesgos. Llegan a sentir, a interpretar que la vida no tiene sentido, que no sirve de nada, los problemas se ven como inmensos, gigantes y prácticamente las oportunidades desaparecen de su mundo psíquico, de su mente”, afirma Castillo.

Ante un acto de autoeliminación, nuestro cerebro activa mecanismos de defensa. Una falla en este sistema lleva al suicidio. “Cuando se convierte en un acto contra uno mismo va a actuar una parte que tenemos como instintiva que son nuestros mecanismos de defensa, este instinto de conservación se activa y hace que cualquier acto se convierta en fallido”, explica.

Como comentan los especialistas, la depresión está íntimamente ligada con este acto. Ubicar los síntomas iniciales de esta enfermedad puede hacer la diferencia. “La persona permanentemente, cotidianamente presenta un ánimo venido a menos, está permanentemente desganado, no se activa fácilmente. Este es un estado de depresión más crónico, que le llamamos distimia”, indica.

Además, se puede prevenir combatiendo enfermedades como la ansiedad, el trastorno de personalidad borderline, bulimia y anorexia. Pedir ayuda especializada no es una opción, es un derecho.

“Poder acudir a los centros especializados y solicitar ayuda, solicitar una evaluación, ver qué puedo hacer yo como papá, como mamá, para poder ayudar a mi hijo y prevenir, porque lamentablemente el suicidio, en estos últimos años, ha aumentado”, finaliza Tuñoque.

Todo problema tiene solución. Recuerde el viejo y conocido refrán: después de la tormenta, siempre, siempre sale el sol.