¿Existe la monogamia? La respuesta está en 24 genes, según la ciencia

La investigación tuvo en cuenta a cinco pares de especies de vertebrados: mamíferos, aves, ranas y peces. El estudio analizó la expresión genética en el cerebro de los machos de las diez especies.

Las diferentes teorías explican la monogamia como una forma efectiva para proteger a los niños y la pareja. | Fuente: Getty Images. | Fotógrafo: CSA-Archive

Una persona no mantiene una relación con aquella que no conoce, y uno no puede conocerla si no la recuerda. Esa es la idea principal de la nueva investigación publicada en la revista de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS, por sus siglas en inglés), la cual afirma que aquello que define la monogamia en una expresión genética vinculada a la memoria.

El estudio basa su investigación a lo largo del proceso evolutivo de cinco pares de especies de vertebrados como los anfibios, roedores, peces y aves. Cada par tuvo un miembro monógamo y otro no monógamo para comparar la actividad genética-cerebral.

La monogamia es definida como un fuerte vínculo entre dos animales. Esta relación se da durante el apareamiento y obliga a las especies a cuidar a las crías de manera conjunta de los depredadores o los ambientes peligrosos.

Lo importante de la investigación es que seleccionó cinco especies que representan cinco momentos cumbre en la evolución de los vertebrados. Por eso se dice que la investigación abarca 450 millones de años.

Los ratones de pradera son especies que tienen una sola pareja toda su vida. | Fuente: Universidad de Emory.

La particularidad que encontraron los investigadores en los animales machos de cada especie fueron una variación coincidente en 24 genes con patrones de expresión similares. Estos genes están vinculados a las actividades cerebrales del desarrollo neuronal, la memoria, la señalización entre las células y el aprendizaje.

Los investigadores intuyen a partir de esto que los machos se vuelven monógamos porque ‘recuerdan y reconocen’ a su pareja, lo que produce una sensación de gratificación.

Esta ‘teoría de la gratificación’ se une a dos teorías científicas más que intentan explicar por qué algunas especies son monógamas y otras no. La primera afirma que las parejas se vuelven monógamas porque ayudan a proteger a las crías; la otra señala que los machos serían monógamos porque se esa forma conservar a sus pares hembras.