Javier Solís: el ranchero mexicano que confió en la homeopatía y murió de peritonitis

El cantante tuvo una vida personal desordenada. Mantuvo hasta dos familias. Debido a que un naturista lo engañó, dejó que los cálculos vesiculares que sufría evolucionaran y ocasionen que su vesícula biliar explote.

Javier Solís es uno de los grandes cantantes de rancheras de México. | Fuente: Getty Images.

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Junto a Pedro Infante y Jorge Negrete, Javier Solís conforma la trilogía de los grandes de la música ranchera de México. Su nombre real fue Gabriel Siria Levario, quien nació en Ciudad de México el 1 de setiembre de 1931. Si bien su carrera fue un tremendo éxito tanto en cine como en música, duró solo unos diez años debido a una enfermedad crítica que lo mató a los 34 años.

Javier Solís nació en el seno de una familia humilde. Fue hijo de una vendedora ambulante y un carnicero, quien lo abandonó cuando recién nació. Por ello, los que criaron al cantante mexicano fueron su tío materno y su esposa, a quienes siempre considero sus verdaderos padres.

Debido a que tuvo que trabajar siendo menor de edad, abandonó la escuela para laborar de día como carnicero y en las noches como cantor de rancheras en bares de la Ciudad de México. Sin embargo, gracias a que un miembro de un trío Los Panchos lo descubrió, logró desarrollar una carrera triunfal.

La vida de Javier Solís contrastaba con las de sus pares rancheros pues no tomaba alcohol ni fumaba cigarrillos. Sin embargo, sí tuvo una vida desordenada debido a que mantuvo a varios hijos que tuvo entre dos familias. Sin embargo, lo que terminó matando a Javier Solís fue su confianza ciega en la homeopatía.

La peritonitis se caracteriza por los dolores intensos abdominales. | Fuente: Getty Images. | Fotógrafo: sasun1990

La confianza en la homeopatía lo mató

Los sucesos que originaron su muerte “son un claro ejemplo de lo que puede suceder cuando se combina miedo, fatalismo y falta de educación”, dijo el Consejero Médico de RPP Noticias, Elmer Huerta, al comentar la causa del fallecimiento de Solís en el programa La Rotativa del Aire.

Luego de cumplir los 30 años, Solís sufrió dolores abdominales intensos. Un médico le dijo que tenía que operarse de la vesícula biliar porque tenía cálculos. Sin embargo, como le temía a los médicos y a la medicina convencional, se dejó engañar por métodos ajenos a la ciencia.  

“Un naturista lo engañó diciéndole que le iba a disolver las piedras con remedios homeopáticos por lo que tuvo que soportar permanentemente dolores”, precisó Huerta.

Un mes antes de morir Javier Solís tuvo un cólico vesicular muy fuerte, sin embargo, mejoró. Eso le permitió grabar su última película, Juan Pistolas, pero en plena grabación tuvo un cólico intenso. Luego de unos días, cuando el dolor era insoportable, recién fue al médico.

El martes 12 de abril de 1966 ingresó muy enfermo. Fue operado de emergencia, pero no fue posible hacer mucho. Murió en la misma Ciudad de México el 19 de abril de 1966, con solo 34 años.

Huerta explicó que el retraso en su atención médica le ocasionó peritonitis, complicación que se presenta cuando la vesícula biliar se revienta y se infecta por la bilis y el pus que se derraman en la cavidad abdominal.

“No existe ningún tipo de sustancia o medicamento que pueda disolver las piedras. Quien diga lo contrario, lo está engañando”, aseguró Huerta.