Nicomedes Santa Cruz: el mayor intelectual afroperuano que murió de cáncer al pulmón

Su adicción al tabaco lo convirtió en una de las más de 100 millones de víctimas de cáncer que hubo en el siglo XX. El 85% de neoplasia al pulmón en el mundo están asociados al consumo del cigarrillo.

El intelectual y artista afroperuano consumió cigarrillos de tabaco desde joven. | Fuente: ANDINA.

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Su condición de herrero proveniente de una familia afroperuana histórica le permitió observar la realidad nacional y artística desde un punto de vista que no se había desarrollado aún en la historia oficial: el de la población negra.

No hay duda de que Nicomedes Santa Cruz fue el más importante intelectual afroperuano de todo el siglo XX. Desde que el compositor Porfirio Vásquez le mostró el potencial de la cultura peruana se enganchó con esta. Incluso, desde su condición de herrero, diseñó el enrejado de la tumba de otro grande de la cultura nacional, Felipe Pinglo Alva.

Así como Santa Cruz comenzó su vocación por el ‘Perú negro’ desde joven con su ingreso en 1958 al grupo Ritmo Negro del Perú y la publicación de su primer libro de décimas, también inició desde temprano su predilección por el cigarrillo de tabaco.  

Entre las décadas de 1960 y 1970, cuando publicó libros clave para entender la cultura afroperuana como Cumanana y Cantos a mi Perú, también comenzaron las complicaciones a su salud por su tabaquismo.

Los hermanos Nicomedes y Victoria Santa Cruz escenificaron muchas puestas en escena de temática afroperuana. | Fuente: ANDINA

El inicio del deterioro de la salud de Nicomedes se dio justo luego de que abandona el Perú, después de la caída del Gobierno Militar del general Juan Velasco Alvarado, al cual apoyó. El racismo imperante en la capital lo desgastó emocionalmente y vio en España un espacio para desarrollar su arte.

A los 63 años, el 20 de julio 1968, se le internó en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid por un cáncer al pulmón izquierdo. Fue operado satisfactoriamente y volvió a la actividad que más lo apasionaba en ese entonces, la conducción radial. Sin embargo, con el tiempo tuvo dificultad para respirar, que se complicó con su alergia al polen en primavera.

A fines de 1991, tres años después de su operación, el cáncer regresó. Sus médicos le comunicaron que su caso era terminal. Le dieron de alta por Navidad y aprovechó el tiempo para cerrar todos sus proyectos pendientes y despedirse en vida de amigos y familiares. El 5 de enero de 1992 reingresó al hospital y falleció un mes después.