Paolo Guerrero: ¿cuán difícil es despedir a la Selección Peruana camino a Rusia 2018?

Confirmada la participación del capitán en el Mundial, especialistas coinciden que la partida es un proceso en el que se expone la alegría, pero que debe mantenerse la calma.

Triunfo tras triunfo, la hinchada peruana está emocionada por el desempeño de la selección nacional y más por la reciente noticia de la participación de Paolo Guerrero en Rusia 2018. Un cúmulo de emociones vive la fanaticada nacional imponiéndose la alegría porque su capitán jugará en el Mundial y el regreso de la selección al evento deportivo, después de 36 años. ¿Cómo afronta la hinchada esta situación?

La psicóloga Jacquelinee Rojas comenta que la despedida será una mezcla de sentimientos debido al camino variable que significó llegar a la Copa del Mundo. “Esta despedida va a marcar un punto de ansiedad porque también hay mucha expectativa a parte de lo que se busca lograr en Rusia y la forma en que llegamos, como con un sentido de que hemos dado todo por esto. Los peruanos colocan todos los sentimientos, ideas y fuerza en un deporte”. 

La especialista reflexiona sobre esta intensidad. “Es un tanto peligrosa”, agrega. Si bien es sano estar alegres por la selección, que la expectativa sea tan alta puede afectar emocionalmente si existe un fracaso. Ella lo aplaude pero advierte tener cuidado con la intensidad con que se vive la pasión por el deporte.

“Se está viviendo una algarabía muy fuerte. Estamos viendo una gran cantidad de hinchas en las secciones de entrenamientos previos al Mundial. Yo creo que eso va a seguirse sintiendo y será cada vez más fuerte en los días cuanto más pronto y más cercano estemos a Rusia”, comenta el psicólogo deportivo Mario Reyes.

Algunas actitudes positivas se presentan con la música, la vestimenta y otras acciones como abanderar las casas. De acuerdo con el especialista son reacciones saludables. “No es una despedida, sino se trata de un proceso de emociones positivas frente a que no vamos al Mundial en más de 30 años. Se tiene que rescatar el entusiasmo”.