Seúl pondrá fin a su tolerancia con el tabaco

Primero se vetará fumar en las tres principales plazas y avenidas de Seúl y posteriormente la prohibición se ampliará hasta incluir paradas de autobús y parques.
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Seúl comenzará a aplicar una prohibición gradual de fumar en lugares públicos por primera vez en Corea del Sur, uno de los países de Asia más permisivos con el tabaco, donde fuma el 40 por ciento de la población.

Desde el próximo 1 de marzo, Seúl, con unos once millones de habitantes, será la pionera en el país en imponer limitaciones a los fumadores en lugares públicos como plazas, parques o paradas de autobús, con el fin de reducir este omnipresente hábito.

Primero se vetará fumar en las tres principales plazas y avenidas de Seúl y posteriormente la prohibición se ampliará hasta incluir, a principios del año próximo, un total de 5.715 paradas de autobús, 1.024 parques y un área de 50 metros alrededor de todas las escuelas de primaria y secundaria de la capital.

No obstante, entre el 1 de marzo y el 1 de junio habrá un "periodo de gracia" en el que los fumadores despistados estarán exentos de pagar multas que, una vez se apliquen, ascenderán a 100.000 wones (65 euros), tres veces más de las actualmente en vigor.

El objetivo, según indicó hoy el Gobierno metropolitano de Seúl, es aumentar las zonas libres de humo para evitar perjuicios a los nos fumadores y reducir el consumo de tabaco entre los ciudadanos, pues actualmente apenas hay lugares donde esté vetado encender un cigarrillo.

Estas medidas, pioneras en Corea del Sur, se producen después de que en octubre de 2010 el Parlamento aprobara una ley anti-tabaco que instaba a los gobiernos regionales a tomar medidas para reducir el consumo de cigarrillos.

A día de hoy Corea del Sur es considerado uno de los países más permisivos con los fumadores, que echan mano de un pitillo en las aceras y lugares públicos sin ninguna limitación, a diferencia de países como Japón, donde fumar está prohibido en muchas calles.

Pero en Corea del Sur, a diferencia de su vecino nipón, no abundan los puntos habilitados para fumadores, por lo que algunos se quejan de que se está intentando impedir un hábito sin ofrecer alternativas.

La incidencia del tabaquismo en Corea del Sur es del 39,6 por ciento entre los mayores de 19 años, una de las más altas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), cuya media se situaba en el 27,3 por ciento en 2008.

Además, el Ministerio de Sanidad surcoreano evalúa duplicar el precio de las cajetillas de tabaco, que en Corea del Sur rondan los 2.500 wones (1,60 euros), una propuesta criticada por asociaciones como la popular comunidad de internet pro-tabaco Freezon.

Pese a la tolerancia existente en Corea del Sur, cada vez son más aquellos molestos con su papel de fumadores pasivos: según varias encuestas, en 2009 el 97,5 por ciento de los no fumadores afirmaban sentirse perjudicados por el humo.

En medio de esta situación, algunas compañías se han tomado en serio la campaña anti-tabaco y tratan de poner fin a este hábito entre sus empleados al considerar que, además de restar productividad, pone en riesgo la salud de la plantilla.

Una de ellas, Taihan Electric, ha lanzado una campaña por la que ofrece 350.000 wones (230 euros) a quien se comprometa a dejar de fumar y tres días de vacaciones extra para el que lo consiga.

El grupo Hanwha Chemical ha ido más allá y realiza análisis periódicos a sus trabajadores para conocer el nivel de nicotina de aquellos que se comprometieron a dejar de fumar.

Si durante dos controles consecutivos no han conseguido reducir el nivel, el empleado debe pasar tres días en un centro de rehabilitación pagado de su propio bolsillo y a costa de sus vacaciones.

Pese a que las medidas que planea Seúl, muchos siguen considerando el tabaco como un vicio asequible y las leyes que regulan su consumo muy permisivas en Corea del Sur, donde este hábito causa unas 49.000 muertes al año.

EFE