Viajar en el Metropolitano puede provocar trastornos de ansiedad y pánico

Casi 700 mil personas usan el Metropolitano a diario. El uso de este servicio en horas punta o el incremento del pasaje afectan la salud mental provocando casos de estrés, ansiedad y pánico

Una cola para ingresar a un bus expreso del Metropolitano. | Fuente: Andina

Reclamos, gritos, golpes, insultos sin discriminación de edad, nacionalidad o clase social son el cocktail de situaciones a las que están expuestas los 700 mil usuarios que usan a diario el sistema de transporte conocido como Metropolitano el cual ─a pesar de los intentos por ofrecer un servicio de calidad─ puede producir en hora punta impactos negativos en la salud mental de los limeños. A esta situación se le debe agregar el estrés por el nuevo incremento en el pasaje del servicio aplicado desde este 07 de noviembre.

La intensidad de los efectos en la salud mental del usuario puede medirse de acuerdo a la extensión del trayecto en que se use el Metropolitano, explica a RPP Noticias el director de la Dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud (Minsa), Yuri Cutipé.

Supuestamente, el Metropolitano iba a ser "una burbuja" frente al tráfico caótico de Lima, dice el especialista del Minsa. Pero esta explotó y la tensión emocional que produce en los limeños, según su personalidad, puede resultar en trastornos de ansiedad y pánico a partir del estrés, especifica Cutipé.

Según información del Observatorio Ciudadano Lima Cómo Vamos, cerca del 40% de los limeños encuestados (39.22%) manifestaron haber usado el metropolitano al menos una vez en el último año, y califican el nivel de satisfacción de este servicio de transporte por debajo del Metro de Lima y los taxis particulares.

Situaciones como esperar en largas colas para recargar una tarjeta, o esperar a que llegue la el bus de la línea que se necesitas y además entrar en conflicto con decenas de personas por ingresar a una unidad que ya está abarrotada de gente, puede producir estrés agudo a corto tiempo, y si esa tensión nos sobrecarga toda la semana, puede convertirse en un trastorno crónico, es decir, en una enfermedad mental que nos acompaña a lo largo de la vida.

No es coincidencia que los usuarios del Metropolitano, en la misma encuesta de Lima Cómo Vamos, resalten que el principal atributo de este transporte sea la rapidez (64.28%), mientras que la puntualidad (6.77%), el orden (3.72%) y la comodidad (2.79%), sean los últimos de la lista.

 

Usuarios hacen largas colas desde la avenida para entrar a estación Naranjal del Metropolitano. | Fuente: Facebook: 16N: Por nuestro Derecho a la Ciudad

IMPACTO QUE AFECTA LA CALIDAD DE VIDA

El estrés, la ansiedad y el pánico son los principales impactos del Metropolitano en la salud humana. También existen otros como la intolerancia que frente a una actitud agresiva puede originar un conflicto violento, agrega la psicoterapeuta de la Clínica Internacional, Liliana Tuñoque.

Tuñoque precisa que el estrés no solo se origina en las primeras horas del día, en las que uno puede imaginar que la gente va con prisa a sus centros de trabajo y estudio, sino también a la salida. “A la persona que sale de su trabajo ya cargada con el estrés laboral y que va tomar el Metropolitano, se le suma una cuota de estrés extra para poder llegar temprano a la casa u otra cita que tenga”, explica.

También los trabajadores del Metropolitano, y por supuesto de todas las unidades de transporte habituales, son afectados por el estrés. Solo para darnos una idea, en el 2015 la Escuela de Enfermería de la Universidad César Vallejo realizó un estudio en las instalaciones de la Empresa de Transporte 41 (ruta Pachacútec – Villa el Salvador), y de esa investigación se extrapoló que más del 30 por ciento de los choferes de transporte público presenta un estado de salud mental impactado por el estrés.

Incluso una investigación académica de la Universidad Ricardo Palma asevera que no solo el estrés afecta a los trabajadores de los servicios de transporte limeños, sino la depresión, agotamiento emocional y la depresión.

Los más afectados las situaciones de enfrentamiento son los menores de edad porque normalizan estas actitudes. “Ven una conducta de agresión y ven que no pasa nada (una sanción) y la minimizan”, dice Tuñoque.

MENOS TIEMPO CON LA FAMILIA

El psiquiatra Humberto Castillo, director del Centro de Investigación y Desarrollo en Salud Mental de la Universidad Cayetano Heredia afirma que “el tiempo en el transporte es el tiempo restado a la familia y al ocio personal".

El también exdirector del Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado–Hideyo Noguchi señala que el estrés, y los trastornos que de este derivan, se arrastran hacia la vida familiar. “Produce ausencia paterna y materna y abandono funcional en los menores”, sostiene Castillo.

Lo que a la vez origina un sentimiento de culpa y ansiedad por el abandono de los hijos en los padres, complementa Castillo.

El psiquiatra de la Universidad Cayetano Heredia dice que también existen acciones que no ayudan a la convivencia de una sociedad plural, e incluso, invaden la intimidad e integridad de las personas como las “conductas de tocamiento, de acoso de manera sutil o manifiestos”.


La respiración profunda es necesaria para mantener la calma en el Metropolitano. | Fuente: Getty Images | Fotógrafo: valentinrussanov

LOS TRABAJADORES DEL METROPOLITANO TAMBIÉN SUFREN

La psicoterapeuta Tuñoque afirma que los mismos trastornos de estrés, ansiedad y pánico que sufren los usurarios día a día también pueden expandirse a los conductores de las unidades el Metropolitano y los trabajadores como los orientadores, el personal que se encarga de recargar las tarjetas y de seguridad. “Las personas están vulnerables y predispuestas a la impulsividad e intolerancia”, dice.

Por su parte, Yuri Cutipé apunta que la solución al caos mental que produce el Metropolitano es, naturalmente, que este “servicio esté más organizado”.

Una visión más realista es la del psiquiatra Humberto Castillo, quien brinda algunos consejos para aplacar el estrés que puede producir el fracaso de una “esperanza de transporte moderno”.

Ante viajes largos y sin congestión, que pueden presentarse una mañana del domingo o los feriados, la lectura, escuchar música con audífonos o entretenerse con las redes sociales en el celular es una forma eficaz para que la ansiedad no te venza.

En el caso de viajes con congestión, como los que habitualmente se presentan en el Metropolitano, el psiquiatra afirma que es necesario cuidar la estabilidad emocional, así como la seguridad de tus objetos personales.

“Si estás entrando en tensión, y te ves obligado a permanecer en un bus congestionado, mantén una respiración profunda para no perder los estribos. (…) Ahí algunos se han acostumbrado. Hay que destacar la capacidad de resiliencia del peruano”, finaliza Castillo.