¿El frío enferma? | La relación de las bajas temperaturas y las infecciones respiratorias

El invierno está relacionado a las enfermedades respiratorias. Descubramos en el siguiente artículo si existe una relación entre el frío y las infecciones respiratorias, especialmente en niños.

Así influyen el invierno y las bajas temperaturas en nuestra salud | Fuente: Getty Images | Fotógrafo: AGrigorjeva

Esta es una pregunta frecuente que nos hacen a los pediatras y más aún en las épocas de invierno. Desde niños, nuestros padres y abuelos nos insisten en que debemos abrigarnos para evitar una infección respiratoria, y no es poco común ver niños vestidos como astronautas con gorros, bufandas, chompas y muchas otras prendas para mantenerlos calientes y protegidos del frío.

Pues bien, pasemos a aclarar estos conceptos buscando descubrir si existe una relación entre el frío y las infecciones respiratorias. Para esto, empecemos dejando en claro dos verdades:

  • Una de las principales causas de muerte en el mundo son las infecciones respiratorias, sobre todo en países en desarrollo (principalmente en niños y adultos mayores).
  • Durante los meses de invierno son más frecuentes dichas infecciones respiratorias (resfrío común, faringitis, laringitis, croup, otitis viral, sinusitis, bronquitis aguda, bronquiolitis, y neumonía).

Partiendo de estas verdades, debemos entender que las infecciones respiratorias no son ajenas a nadie, y es claro que las sufrimos más en las temporadas frías. ¿Por qué? Cuando los seres humanos nos exponemos al frío reaccionamos de dos maneras para mantener el balance térmico corporal:

  • Conductas reactivas: migración a zonas más calientes, construimos refugios, ropa que abrigue y aumentamos la actividad física.
  • Respuestas fisiológicas: vasoconstricción periférica en la piel y mucosas (disminución del calibre de los vasos sanguíneos, con disminución consecuente del flujo sanguíneo y enfriamiento de la piel) y escalofríos (tiritar, temblar, etc). Los escalofríos son involuntarios, pero también aumentamos nuestra actividad física voluntariamente para calentarnos.
Así influyen el invierno y las bajas temperaturas en nuestra salud | Fuente: Getty Images | Fotógrafo: Steve Debenport

Estos mecanismos mantienen la temperatura corporal, pero hacen que la piel y mucosas estén más frías. El frío a su vez tiene efecto local sobre la vía aérea nasal, enfriando el epitelio de esa zona y disminuyendo la respuesta mucociliar (menor movimiento de los cilios de la mucosa y menor fagocitosis), comprometiendo la defensa inmune local, aumentando así el riesgo de infecciones. Del mismo modo, el enfriamiento de la mucosa respiratoria genera los clásicos síntomas respiratorios, debido al menor flujo sanguíneo local secundario a la vasoconstricción descrita.

La disminución de la temperatura corporal en general, causa disminución de los leucocitos, suprime la migración de los mismos, disminuye la fagocitosis, reduce la liberación de citoquinas, aumenta la resistencia a la insulina y produce hiperglicemia, condicionando así aumento de la susceptibilidad a infecciones.

Sin embargo, debe quedar muy claro que para que se produzca una infección debe existir un agente infeccioso, en este caso un virus o bacteria, de lo contrario, es imposible que suceda. Esto quiere decir que el frío no es la causa de las infecciones, pero sí facilita que éstas se presenten por los mecanismos ya descritos.

Un estudio publicado por Johnson (2005) demostró que el enfriamiento de los pies se asocia con el desarrollo de infecciones respiratorias. Es importante destacar que el enfriamiento por aire frío o agua fría no es lo mismo. Al sumergirnos en agua nos enfriamos 2-5 veces más que con la exposición al aire a la misma temperatura. El agua tiene mayor conductividad y convectividad, esto quiere decir que, aumenta la pérdida de calor corporal. La conductividad térmica del agua es 25 veces mayor que la del aire.

Es importante aclarar que para que un agente infeccioso nos ataque deben conjugarse algunos factores:

  • Presencia del agente infeccioso: un virus o una bacteria en alguna persona cerca de nosotros.
  • Frío (falta de abrigo): que a través de los mecanismos ya descritos, disminuyan nuestra respuesta inmune.
  • Otros factores que disminuyan nuestra respuesta inmune de defensa: estrés, mala alimentación, falta de horas de sueño, depresión, alguna otra infección en paralelo en ese momento.
El cambio de estación hace que las temperaturas desciendan. | Fuente: Andina

En conclusión, sí existe asociación entre la exposición al frío y el riesgo de presentar infecciones respiratorias y esto se da a través de complejos mecanismos e interacciones, que pueden generar incluso empeoramiento de la evolución de dichas infecciones. Pero debemos dejar muy en claro que el frío no es la causa. Por lo tanto, es importante lo siguiente:

  • Abrígate si sientes frío, no te fíes de tu juventud o estado físico. Hazle caso a la abuelita que siempre tuvo razón y siempre lo hizo porque te quiere, y te quiere sano. Ponte la bufanda y disfruta de su sonrisa.
  • Si ya estás con una infección respiratoria, abrígate también y descansa, come bien, toma bebidas tibias y trata de estar bien emocionalmente, porque eso potencia tu respuesta inmune. O sea, ríe y haz reír.
  • No te expongas a otras personas si ya estás enfermo: usa mascarilla y lava bien tus manos.
  • Las bebidas heladas podrían disminuir la respuesta inmune local, por lo que la abuelita tenía razón nuevamente. Acéptale ese té caliente con limón y miel, además de reconfortante, te hará sentir mejor y aumentará tu respuesta inmune.
  • Si te enfriaste por caer al agua, o te cayó agua encima, o por sudoración profusa, o caminaste sobre agua, sécate inmediatamente, abrígate y busca calor para evitar el enfriamiento. Insisto, acepta esas gruesas medias de lana que tejió tu abuelita, no hay quien se atreva a decir que no son lo más rico en las frías noches de invierno.

Finalmente, recuerda que una de las actividades más abrigadoras que hemos aprendido los seres humanos se llama abrazo. Abraza y déjate abrazar. Entibiará tu cuerpo, la piel, tu corazón y tu vida. No hay guante que caliente más que una mano entrelazada a otra. Abriga a tus hijos de todas las maneras que pueden ser abrigados. Abrígalos a través del juego, del contacto, de la risa, abrígalo con besos y abrazos.

FUENTE:

  • Castellani JW. & Young AJ. Human physiological responses to cold exposure: Acute responses and acclimatization to prolonged exposure. Autonomic Neuroscience: Basic and Clinical, Elsevier, 2016; 63-74
  • Mourtzoukou E. & Falagas M. Exposure to cold and respiratory tract infections. The International Journal of Tuberculosis and Lung Disease. 2007; 11(9): 938-943
  • Johnson C. & Eccles R. Acute cooling of the feet and the onset of common cold symptoms. Family Practices. 2005; 22: 608-613
  • Gustavo Rivara D. Wawa. Libro para Padres. Junio 2018. Lima, Perú